CELSO FERREIRO
. l éxodo de la Comandancia de Marina ha sido, hasta la fecha, el último eslabón del desmantelamiento institucional, sin contrapartida alguna, que viene soportando La Coruña, iniciando, s.e.u.o., bajo la presidencia de la Xunta del recordado Fernández Albor y continuado por Fraga. Capitalidad, Capitanía General, Fábrica de Tabacos, Fenosa, etc., en buena medida, por la falta de liderazgo municipal durante los últimos cinco lustros de ininterrumpido gobierno local socialista. Fenosa, conviene aclararlo, pudo ser gallega. En la operación estaban interesados Amancio Ortega y Jacinto Rey, pero el Banco de Santander, o sea, Botín, prefirió la operación con Florentino Pérez. Si en alguna ocasión del reinado de Vázquez éste alzó la voz de modo convencional, su camarlengo Losada, en términos políticos, carece de ascendencia. Le falta percepción para canalizar las aspiraciones ciudadanas y, también, porque su propia patología se lo impide. La Coruña no puede seguir pagando el precio de su equipo gobernante, cuyo resorte principal es la ineficacia, y su Eureka, la remuneración inmediata. Por lo expuesto, resulta inútil pedir reflejos para impulsar cualquier iniciativa, conocida la consideración que gozan nuestros munícipes. Sólo la Unión Coruñesa estuvo al quite, para recordarnos la gravedad del hecho histórico de la clausura de nuestra Comandancia de Marina, tras dos siglos de inestimables servicios. El Ayuntamiento coruñés necesita un revolcón, un reordenamiento técnico y funcionarial, y evitar que el personal circule ambulante y desperdigado por la ciudad. Las tropelías edilicias, como el derribo del emblemático Asilo de Ancianos -¿dónde está su valioso maderamen?-, y las expectativas vacantes de la antigua Prisión Provincial y la Tabacalera invitan a la reflexión, si se trata de concentrar los servicios municipales. Losada no puede seguir como un mozo de espadas sin botijo y los bloqueiros, que le acompañan en el Gobierno, menos. Tras sus reiterados cambios de ropa, se han quedado sin muda.
Don José Blanco I el modernizador acaba de visitar las obras del AVE y de anunciar la renovación del FEVE costero. A estas alturas del siglo XXI, contar con un ferrocarril de vía estrecha resulta anacrónico. Ordenó asimismo, en los trabajos del AVE, un plan urgente del impacto ambiental. ¿Cuántos años llevamos esperando por el de Alvedro? El alcalde en patinete, como hizo en su época convaleciente Marichalar.