VÍCTOR MANTECA VALDELANDE
. ste año se cumplen treinta años de funcionamiento del Sistema de alerta rápida de alimentos y piensos de la unión Europea (RASFF) dirigido a intercambiar información sobre los riesgos que se detectan en relación con los alimentos consumidos en el mercado con bastante rapidez pues los peligros alimentarios de hoy en día no conocen de fronteras debido a la globalización del comercio y la distribución de alimentos.
El RASFF, conocido por sus siglas en inglés, Rapid alert system for food and feed, fue creado para proporcionar una herramienta eficaz de intercambio de información, entre autoridades nacionales, cuando se detectan riesgos alimentarios para la salud, así como sobre las medidas que deban adoptarse en cada caso. Actualmente el sistema está integrado por las autoridades responsables de la seguridad alimentaria de estados miembros de la Unión europea y países del Área económica europea (Noruega, Islandia y Liechtenstein) junto con la Comisión y la Agencia europea de seguridad alimentaria (AESA) que componen una red de información.
El modo de funcionamiento es muy sencillo pues cuando uno de los miembros de la red detecta información sobre un riesgo grave, directo o indirecto, para la salud de la población derivado de un producto alimenticio o de un pienso la comunica de inmediato a la AESA a través del Sistema de alerta rápida y una vez evaluada dicha información se transmite a todos los miembros; además en caso de que el producto se haya exportado o enviado a otro país, también se le comunica dicha información.
La AESA puede completar su información con otros datos que faciliten la gestión del riesgo alimentario con mayor rapidez y eficacia y, a través del mismo sistema, las administraciones nacionales competentes deben comunicar a la Comisión europea las medidas adoptadas para hacer efectiva la retirada de alimentos afectados en sus mercados, los acuerdos con los representantes del sector y los rechazos en los puestos fronterizos de lotes o cargamentos que tengan riesgo para la salud humana. Las notificaciones sobre seguridad alimentaria pueden ser de cuatro tipos: simples noticias; rechazos en frontera, notificaciones de información y notificaciones de alerta. Las primeras consisten en cualquier información sobre alimentos que no entrañan riesgo alguno, pero que se estiman de interés para el control alimentario en cada país; las notificaciones sobre rechazos en frontera de algún alimento, cuando se detecta un riesgo para la salud, se transmiten a todos los puestos fronterizos externos para garantizar el refuerzo de controles y que el producto rechazado no vuelva a entrar en el mercado europeo. Las notificaciones de información son usadas cuando se identifica un riesgo pero no se estima necesario tomar medidas urgentes y, finalmente, las notificaciones de alerta que se envían cuando un alimento presenta un riesgo serio y se encuentra en territorio europeo por lo cual se requiere acción inmediata. Este último tipo de alarma es accionado por las autoridades nacionales que detecten el peligro y tiene como objeto dar conocimiento, de la situación y las medidas tomadas, al resto de miembros del sistema a fin de que comprueben la existencia del peligro en sus mercados, pues cada administración nacional dispone de mecanismos propios para retirar los alimentos peligrosos. Muchos países en vías de desarrollo tienen sistemas de control alimentario notoriamente ineficaces por lo cual las ayudas europeas para su implantación y desarrollo permitirán aumentar el comercio de productos destinados a nuestro mercado siempre que no se perjudique nuestra propia producción planteándose, además, el futuro desarrollo de un sistema de alerta mundial de seguridad alimentaria.