CELSO FERREIRO
Otra vez, la tercera ronda, la obra interminable, vuelve al vértice de las turbulencias urbanas. Este proyecto, en el que Paco Vázquez tuvo tanto interés, incluso familiar, ve retrasada su culminación por enredos en su desarrollo, ahora en manos de la Justicia. Vázquez, como en otros tantos asuntos, planteó el tema por iniciativa personal, porque siempre consideró a sus escuderos, Losada, Marón, Moreda y compañía, figuras de su decorado, para su propio lucimiento. Como es sabido, el Plan General de Ordenación Urbana de 1998 se modificó, permitiendo que la altura aprobada inicialmente de 11 metros pasará a 18 y la edificabilidad del 70% al 80%. La tramitación se llevó a efecto en octubre de 2006, poco después de asumir Losada la Alcaldía. Las suspicacias que rodean a la construcción de esta vía, vital para la Coruña, debieran invitar a los investigadores a la curiosidad de conocer sí hubo o no información privilegiada, con el fin de evitar elucubraciones, las mismas que todavía se formulan, sobre el destino del valioso maderamen del derribado Asilo de Ancianos de Adelaida Muro. Estos casos de urbanismo patrimonializado debieran ser revisados, so pena de señalar a las autoridades responsables de incurrir en pretermisión, que es tanto como decir, que no saben gestionar ni los problemas ni los tiempos. El Sr. Tello, entonces vivaz opositor a Vázquez, tiene distintas tragaderas son outros tempos, mientras arremete contra quienes reivindican el topónimo identitario de siempre que, con la cooficialidad lingüística, será vigente. Este personaje, al que le cuesta vivir en democracia, confunde sociología con ideología y, según sus códigos, no es un buen gallego quien se expresa sólo en castellano. Buena tropa la de los políticos, jamás invitados a la Historia, cuyo templo de inspiración es la taberna o el mesón. Losada, Marón y Tello forman el triplete planetario municipal que maneja el desgobierno local y quienes originan la marejada de músicas tartamudas que padecemos. Urge desplazarlos de la escena política y, en esa tarea, la oposición debe apurar iniciativas, para convertirse en agente del porvenir. No suele ser eficaz confiar que la coalescencia de mediocres, se extinga por sí sola.
Según nos informan, unos 200 jóvenes gallegos emigran cada año a otras universidades por falta de plazas de Medicina en Galicia. La Universidad de Santiago, con 400 alumnos en la especialidad, está saturada. El próximo 19 se celebrará en la ciudad central, una reunión a varias bandas para abordar el tema, cuyo principal escollo parece ser el centralismo compostelano.