PEDRO DE SILVA
Como políticamente descendemos de ángeles rebeldes, tenemos en el código genético la insumisión, la rebelión y la desobediencia. La rebeldía está ya en el niño que llora, o se niega a cualquier cosa, y luego toma diversas formas a lo largo de la vida. En todo lo que crea, fabrica o coloniza el hombre está el sello de esa condición rebelde, por esfuerzos que se hagan para que las cosas creadas sean sumisas. La razón es que el ser humano sólo sabe crear cosas a su imagen y semejanza. Me vienen estos brotes a la mente al tratar de reiniciar el ordenador después de haberse bloqueado. El muy rebelde primero se niega a hacer su tarea y luego a volver al redil. El bicho agota los recursos para no hacer lo que debe, urdiendo pretextos varios. Por mi parte suelo acompañar los intentos de frases poco amables, a las que contesta con más rebeldía. Pone los pelos de punta su creciente humanidad.