JOSÉ ANTONIO PORTERO MOLINA JOSÉ ANTONIO PORTERO MOLINA ES CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL DE LA UNIVERSIDAD DE A CORUÑA
Ha sido una pésima noticia la fuerte rebaja sufrida por el Ministerio de Ciencia en los presupuestos generales del Estado. Y contradictoria con el reiterado discurso de Zapatero en favor del conocimiento como base del nuevo modelo productivo. Ojalá que alguna enmienda en el debate evite el daño que, de otro modo, se producirá en nuestro panorama científico cuando empezaba a mejorar en los últimos años.
En Galicia tuvimos, en cambio, la magnífica noticia del reconocimiento de calidad a distintos equipos de la Universidad de Santiago y otras positivas sobre el buen rumbo de la de Vigo. En la nuestra, la UDC, hay mucho camino por recorrer y, por eso, el discurso del rector José María Barja en la apertura de curso fue valiente y acertadísimo. También en momentos de crisis económica, vino a decir, la inversión en conocimiento ha de mantenerse porque las rebajas en este campo no se recuperan con incrementos al año que viene. Suponen retroceder demasiado porque, fundamentalmente, los investigadores emigran, en muchos casos para no volver, los equipos se deshacen y los instrumentales de alto coste adquiridos se desaprovechan.
He recibido un correo del colectivo de investigadores de la Universidad de La Coruña del programa Parga Pondal, uno de los que ha permitido la formación de equipos que ya empiezan a apuntar a la excelencia. Dan cuenta de la posibilidad de que algunos de ellos no vean consolidada su situación en la UDC, después de años de trabajo acreditado y reconocido en los círculos científicos internacionales más exigentes. Son investigadores de aquí formados en centros extranjeros, con muchos años de esfuerzo callado, personas de treinta a cuarenta años de edad a las que la UDC no puede dejar en la cuneta, ni señalarles otro camino que la emigración. El esfuerzo económico que supone conservarlos es mínimo porque se cuentan con los dedos de una mano y la UDC debe hacerlo. No estamos sobrados de equipos ya consolidados y prestigiosos en los campos de las ciencias experimentales y técnicas que son los que, y no me duelen prendas en decirlo, debieran promoverse con más continuidad.
Hace unos días el vicerrector de Profesorado se expresaba en prensa con sensatez sobre el delicado asunto de los estudios de Medicina. Exponía las dificultades económicas que está suponiendo la implantación del grado y reclamaba consenso con las otras Universidades gallegas. Demostraba sensatez y conocimiento del medio. Dos de las condiciones necesarias para resolver la situación de los investigadores Parga Pondal a los que vengo refiriéndome. La tercera condición es la voluntad de resolverlo del único modo que cabe hacerlo. La UDC no puede perder a esta gente y debe seguir el ejemplo de la universidad santiaguesa. Tampoco Núñez Feijóo puede desentenderse de este asunto, crucial para Galicia.