PEDRO DE SILVA
. l tsunami era urbi et orbi. Afectaba a la economía global pero tenía dentro las aguas de riadas locales, como la del urbanismo español. Conforme baja el nivel del maremoto general, va quedando a la vista el color terroso de nuestra riada. La Agencia Moody's no dice nada nuevo, pues todos sabían del agujero pendiente, y creciente, de los créditos para financiar la última onda del ciclo expansivo del ladrillo. Cuanto más se tarde en afrontar ese pasivo oculto, será peor. Se trata, en fin, de "realizar pérdidas", antes de que las pérdidas nos realicen a todos. Si el Estado ofertara una compra masiva de suelo a bajo precio, dispondría de una bolsa para regular el mercado inmobiliario y acometer programas de vivienda durante tal vez una década. Perderían dinero promotores y banca, y habría un coste para las finanzas públicas (o sea, todos), pero ésas son las reglas de este juego.