JOSÉ MARÍA ECHEVARRÍA
La estrategia del PNV ante el proyecto de reforma de la ley del aborto, alineándose con la postura del Gobierno socialista, evitando una enmienda a la totalidad, impidiendo por primera vez la libertad de voto de que siempre habían gozado sus diputados en esta cuestión e imponiendo el voto vinculante a sus parlamentarios, es una operación política que traerá consecuencias y veremos cómo reaccionará su masa votante ahora y en unas próximas elecciones. Todo obedece a un pacto con el PSOE -a falta de más explicaciones y según los entendidos que siguen el tema- para asegurarse prebendas económicas que el PNV defiende para Euskadi, engatusando al PSOE vasco, en la negociación fiscal con el Gobierno español. Está claro que el PNV, que dice tener inspiración en principios cristianos y pasa por ser un partido con una gran masa de católicos, está traicionando esos valores al apoyar nuevos supuestos para más abortos. El PNV con esa maniobra ¿pasa ahora por ser un Judas, o quizás representa mejor el papel de Esaú? La tragedia de Judas es de sobras conocida: vendió a Jesús por 30 monedas, y desde entonces es la personificación del traidor. El drama de Esaú, otro personaje bíblico, tiene un matiz distinto, pues si vende su primogenitura -que entonces suponía ser el heredero, mantener la estirpe, llegar a ser patriarca- por un mísero plato de lentejas a su hermano menor Jacob, lo hace por el capricho de saciarse sin esperar a la hora de comer como cualquier quisque.