PACO VEDRA
Jugosita fue, dice avecilla, la xuntanza de onte de la Junta Directiva de la CEG. Se prestó juramento —simbólico— de silencio, y jurado eso se habló de la fusión —y de la fisión— de las Cajas. Dice avecilla que Fontenla tiene prisa por ponerse a las órdenes de la Xunta —y en decúbito supino, además— sean las que sean. Así que ojo. Uf.
Lo de la prisa no va con segundas, conste: estaba dispuesto a firmar una declaración ya, contra la opinión de los sudistas de la CEP. Con Alvariño a la cabeza, que quiere ser prudente y esperar unos informes que están al caer. Pero don Antonio quiere hacer olvidar que hasta ayer quería dos. Cajas.
¡Ah! Anacleto, que tiene buenas fuentes ahí, cuenta sobre la curiosa interpretación que hacen sobre opiniones criticas para con alguna decisión de la Xunta. Las atribuyen a supuesto despecho por no haber obtenido prebendas o cargos. Razonan igualito que Aznar y su pensamiento único. Jo.
Antes de terminar. Otro secreto bien guardado de la reunión fue el pique, notable, entre presidentes acerca del protagonismo de unas Jornadas galaico/portuguesas a celebrar en noviembre con esplendor previsto muy considerable. Y es que hay quien pierde el sitio donde la espalda pierde su casto nombre por controlar el tal evento. ¿Capisci?