JOSÉ MARÍA ECHEVARRÍA
Una voz más contra lo que titula el aborto del Gobierno. La del catedrático de Derecho Penal de la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona). Voz serena, propia de un intelectual, de un jurista. Por eso y por su especialidad, voz autorizada. Leí la colaboración del profesor Jesús-María Silva en la sección Tribuna de La Vanguardia el martes 27 de octubre y me gustaría reproducirla tal cual, pero no es posible por respeto a la propiedad intelectual y por sus dimensiones. Pero aparte de dar las referencias por si alguien quiere consultarla, la resumo pues no tiene desperdicio. Explica que durante los 3 meses iniciales de la gestación abundan, en ese proyecto de ley, los incentivos legales para abortar sin que haya ninguno, aparte del propio comportamiento virtuoso de la embarazada y de su entorno, para continuar con la gestación. Esa desproporción ya clama al cielo. Desmonta luego el incentivo retórico de la existencia de un pretendido derecho al aborto; la patraña de considerarlo como un simple acto médico para reparar una dañada salud sexual; y la falsa autonomía de unas jóvenes de 16 años que justamente necesitan más ayuda en ese trance. La tesis fundamental del artículo citado es que la indiferencia legal del Gobierno supone una trivialización del acto de abortar. Y frente a todo ese montaje, sólo queda la virtud y el valor personal para seguir adelante con la maternidad sin ayudas estatales y con las migajas que se puedan conseguir de otras instituciones. Ahí estamos.