SEGUNDO PARDO-CIÓRRAGA DE SANTOS
No es mi intención convencer a nadie, ni enseñarle, aunque el tema se presta a la polémica, al desacuerdo y al enfrentamiento dialéctico, pero es desalentador comprobar que estando toda España inmersa en un proceso duro, muy duro de crisis económica, la primera manifestación que ha tenido lugar en la Villa y Corte, contra el Gobierno de Zapatero, haya sido contra el aborto (17/10/2009) y resulta chocante que sea el PP quien ha apoyado, conjuntamente con los obispos y algunos medios afines, tal concentración, que pasó de más de un millón de personas a no llegar ni a ochenta mil, según empresas especializadas en medición de multitudes.
Curiosamente el PP gobernó durante ocho años, se practicaron más de 500.000 abortos y no cambió ni una coma ni sometió a ningún debate la ley de 1985, eso sí, en aquellos momentos la derecha lanzó toda clase de diatribas e incluso llegó a amenazar con cambiar la norma cuando accedieran al poder; sin embargo ni el señor Aznar, ni Mayor Oreja, representante del ala más dura de aquella formación política, ni los obispos, ni los antiabortistas plantearon acciones en relación con el asunto, lo cual quiere decir que los conservadores se encontraban muy cómodos con la ley vigente. Consecuentemente, si llevamos años acatando y aplicando aquella ley, a qué viene ahora que personajes como el presidente del Foro de la Familia, Benigno Blanco (secretario de Estado con Aznar), se tire al monte contra un proyecto de ley que, bajo mi punto de vista, lo que tiene de criticable es el tema de los dieciséis años, con el que no estoy de acuerdo, y que amplía la protección legal de la mujer, que es la que en primera persona tiene derecho a decidir, dentro siempre de la legalidad, lo que quiere hacer con su cuerpo.
Cuando un partido político, en este caso el PP de Mariano Rajoy, está disparando día y noche contra la línea de flotación del PSOE de Zapatero, culpándole de todos los males económicos que sufrimos y padecemos, muy bien podría salir a la calle movilizando al personal contra la nefasta política económica (Rajoy dixit) del actual Gobierno. Lo que ocurre es que la crisis sólo está instalada en los tenebrosos, apocalípticos discursos y predicciones de Rajoy, Montoro y demás dirigentes populares en el Congreso. Evidencian una falta absoluta de alternativas con las que movilizar a los ciudadanos y -ante tal carencia- lo que hacen es apuntarse a movilizaciones promovidas por la derecha más extrema y desde el radicalismo clerical, como aquellas en las que participó contra la ley del matrimonio homosexual o España se rompe.
El aborto es un asunto delicado y relevante para muchas personas, pero utilizarlo como arma política pensando que con ello se pueden ganar unas elecciones, cuando la crisis golpea con dureza a las familias, es un ejercicio de demagogia barata impropia de un partido que se considera alternativa de gobierno. En fin, sigan practicando el fundamentalismo de sotana y no se preocupen de dar respuestas solventes a la crisis, así es como mejor podrán mostrar su carencia de ideas y su mesianismo ante la ciudadanía.