PACO VEDRA
Vale, de acuerdo, nada pasa y todo está tranquilo en el interior de la Xunta. Dice Anacleto que ésa es la consigna: ignorar a quienes digan lo contrario, y si reinciden, criticarlos desde los papatorios de gentes de orden con algún persoeiro que tiene favores recientes —al contado y a plazos— que devolver. Y ya se lo han pedido. Uf.
El agente secreto, disciplinado, envía por ello un mensaje en el que desmiente (ja) uno) el cabreo dominical del president con gente de su gobierno; dos) que se oyó sin necesidad de micrófono; tres) que se dirigió a alguien conocido por Caperucita, por su relación con el lobby. Coruñés. Claro.
Item más. Anacleto, por la consigna, insiste en negar que se atribuya al área económica —sin determinar todavía si a la ejecutiva, la legislativa o la asesora, ¿capisci?— el origen de las filtraciones hacia arriba —en el mapa— de lo que habla el president Alberto con la otra parte en las audiencias cajeras. Ojo.
Por cierto, fratres: en el origen de los líos está una de las personas que más curra allí. En estos días no para: dicta informes, los corrige, los modifica, cambia su origen y/o destino y, además, se los sopla a sus amigos. Tantas filtraciones hay que producen grietas y amenazas de derrumbe; le hará falta una brigada de desescombro para arreglarlo. ¿No?