JOSÉ MARÍA ECHEVARRÍA
Siguen aumentando los abortos en España. Sin embargo hay personas empeñadas en dar más facilidades para acabar con la vida de los no nacidos. Sabemos que en 2008 se realizaron 115.812 en el país, 3.674 más que en 2007. De nada han valido campañas de concienciación, condones y demás engañiflas para evitar los desdichados embarazos no queridos. Lo único cierto es que a más facilidades, más abortos. Todavía hay ingenuos que se felicitan porque en 2008 ha bajado al 3,2% el incremento de abortos del 10%, y más a veces, que arrastrábamos, y cacarean ese descenso para anestesiar la conciencia colectiva. Vano consuelo, porque con la modificación de la ley del aborto sólo cabe esperar más en años venideros de aprobarse la reforma. Además en las estadísticas hechas públicas sólo constan los abortos voluntarios quirúrgicos, los sangrientos, pero no contabilizan los abortos químicos, las interrupciones del embarazo también voluntarias debidos a la ingestión de pastillas que impiden la anidación del óvulo ya fecundado, efecto abortivo que la píldora del día después también hace posible. Hasta hace poco la RU-486 y similares se conseguían de extranjis, pero ahora su dispensación es libre aquí. ¿Qué ha sucedido? Pues que las ventas de la píldora del día después se cuadruplicaron en un mes, hecho que provocó que un alto cargo de los farmacéuticos españoles plantease -lo publicó este diario el 31 de octubre- a los responsables del Ministerio de Sanidad "si esto es lo que querían". Por medio hay mucho aborto de tapadillo.