CELSO FERREIRO
Bastó que el titular de la Xunta encauzase el contencioso de Medicina por la senda normativa vigente, que seguía la conselleira de Sanidad, para que los centrípetos peperos salieran a reclamar para Santiago las sedes del Tribunal Superior de Justicia y la Delegación del Gobierno, sitas en La Coruña. No ha primado el silencio, como para sus enmilitones herculinos, ensimismados y atónitos, mientras los lenguaraces conselleiros de Educación y Cultura parloteaban y arrimaban el ascua al botafumeiro. La tajante actitud de Núñez Feijóo les ha puesto punto en boca. En este irracional pugilato, renacieron los alabanceros orgánicos del bipartito, para darle en el pestorejo a la conselleira de Sanidad, cuyo único pecado, según se deduce, era ser "coruñesista" y "ex concejal del Ayuntamiento". Desconocen la rectitud de la Dra. Farjas, y su respeto a la legalidad. Su preocupación, para que nuestra Universidad y la de Vigo cuenten con el segundo ciclo de Medicina, no es excluyente; consiste en facilitar el saber a los que menos pueden, y convertirlo en un principio de excelencia personal. ¿Quién o quiénes, razonablemente, pueden oponerse en el siglo XXI a reparar tamaña injusticia? ¿Quién puede abrogarse la exclusividad de la enseñanza? Igual cuestionamiento cabe en el tema aeroportuario, que tanto irrita a los de más abajo. Ha de primar la libre competencia y sobre todo, la mayoría poblacional a la que se sirve. En esta berrea picheleira, el alcalde Sr. Bugallo mostró la doble faz socialdemócrata. Es decir, se puso por encima del bien y del mal, porque según él, todo le pertenece. Lo mismo se frota sus manos acaparadoras, como un tiraboleiro en el Año Santo, y en horas libres persigue a la conselleira de Sanidad como un cabezudo en la fiesta del pueblo. Esta aristofobia teleférica no es perezosa; es que les sobra tiempo. No tienen empacho en cada Año jubilar acercarse al Apóstol, aunque no case con su laicismo, para exprimirle el Xacobeo que pagamos los demás.
Las cuentas de TVG son las de siempre. Todos los ciclos se nos anuncia reducción de costes. Esta vez 10,5 millones de euros y, al mismo tiempo, se solicita aumentar el presupuesto a cargo de todos los contribuyentes, hasta 127 millones para 2010. Las TV públicas, como las privadas, deben autofinanciarse. Para eso hace falta imaginación y valor político desde la Xunta. El mismo que esgrime Alberto Oliart para dirigir la Corporación de RTVE a sus 81 años. Sucede que el Sr. Oliart es uno de los hombres mejor surtidos de productos gallináceos, no en balde es un experto de prestigio mundial en Avicultura.