CELSO FERREIRO
La seguridad en A Coruña se ha convertido en un problema prioritario y gravemente revelador, cuando el reguero de víctimas de la delincuencia alcanza al Ensanche, una de las zonas más modernas y céntricas de la ciudad que, por su actividad y situación, se suponía a recaudo de los malhechores. La ausencia de agentes de la autoridad ha hecho de sus calles una suerte de campo de Agramante, donde los tumbacuartillos y los escándalos hacen que, en algunos locales, el matonismo se considere un exceso de orden público. Los robos en pisos, el saqueo de un taller de fontanería, el intento de secuestro de una menor o la sorpresa de una señora, al hacer uso del bolso, que llevaba en bandolera, se encontró con la mano de una ratera, han movilizado nuevamente al vecindario. Hace un año, reclamaron mayor vigilancia policial y amenazaron con orgazinar un somatén. Las respuestas, que leímos o escuchamos en los medios públicos, fueron de este tenor: "Los prohibiré (el somatén) por ser ilegal", dijo el delegado del Gobierno. El subdelegado, en tono enxebre, puntualizó "Que mexen nos portais o ten que vixiar a Policia local". Uno y otro, Louro y Pose Mesura, invocan el Estado de Derecho, los vecinos el estado de necesidad, que es más apremiante. En las nubes, nuestro alcalde asegura "A Coruña es una de las ciudades más tranquilas de España", González Garcés alaba el buen gusto de los jóvenes por elegir lugares bonitos para el botellón y la infaltable Carmen Marón nos quiere convencer que el gobierno municipal es muy estable, cuando sólo es sostenido de manera muy costosa. Estos pontífices del populismo y la banalidad, con su ineficacia, están dejando el territorio municipal propicio para la quincalla política que padecemos, queriendo hacernos que la verdad es patrimonio de su petit gulag edilicio. Concebido lo urbano junto a lo pintoresco, la seguridad vital de cada uno, sólo se alcanzara sí acertamos a sortear la peligrosidad circundante, llevando en la mano el mapa y la mirada vigilante para no tocar los cables de tan alta tensión.
El Ayuntamiento de A Coruña, en sesión plenaria, debiera reclamar la Facultad de Medicina para nuestra Universidad. El Sr. Feijóo, tan amigo de los consensos y la mayoría, no tendría pretexto para retrasar tan justificada demanda académica. El consenso, devaluado por Pilatos, es, en ocasiones, una martingala que usan como coartada los gobernantes para no asumir responsabilidades.