CELSO FERREIRO
Primero gano las elecciones, luego veremos", parece haber pensado Núñez Feijóo al elaborar su programa electoral. Del incumplimiento de estas promesas, Tierno Galván dio reiteradamente noticias. Los políticos, en campaña, ante una cámara o un micrófono hacen malabares para conseguir el voto. En este caso, el ciudadano recuerda haber escuchado al candidato, en su peregrinar por emisoras y canales, proclamar la "libertad" de elección para la enseñanza y ahora no acepta que el candidato, convertido en mandatario, esgrima el programa electoral con el refrito "proporcionalidad" en la enseñanza. Feijóo, tal vez aquejado de marianitis, con su actitud ha puesto en duda sus convicciones políticas, fundamentalmente porque a su discurso le faltó la grandeza de la verdad. Si no cumple con lo prometido, padecerá el fatalismo de los presidentes: son los primeros que están más de paso que ningún otro, en la política. Ante el PSG, con un líder transitorio, y el BNG beligerante, lastrado por la UPG, seguirán las movilizaciones espontáneas con el folklore de plataformas y sindicatos, ilustradas por quienes ni se preocupan de salvar el subjuntivo, ni que el mérito y la disciplina vuelvan a los centros de enseñanza. En unos y otros, obstinados en trastocar el amor a la lengua vernácula por la inmersión coercitiva, resulta curioso cómo sustituyen la palabra España por "Estado español", frase utilizada por Franco en sus años triunfales. Al Sr. Núñez Feijóo le ha llegado el momento de gobernar con sentido del Estado, no al viento de la pancarta, ni del ruido callejero. El sentido del Estado es el blasón que dignifica a los gobernantes. Borges, en cuanto a las oportunidades que la vida depara, decía: "Cualquier destino consta de un solo momento, el momento en que el hombre sabe para siempre quién es". Núñez Feijoo está en su momento.
Se hace necesario e higiénico estibar de la Política lingüística de la Xunta los fardos que la hacen poco creíble. Para conocimiento de los gobernantes, recordamos la encuesta realizada por el diario El País (7-1-10) sobre quién debe elegir la lengua en la que estudian los niños. El resultado ha sido: padres 66%; gobierno autonómico, 13; comunidad educativa, 20 y n/s n/c 1.