JAVIER CUERVO
Urgen cursillos nuevos para políticos donde les enseñen a contestar o a molestarse en aparentarlo. Pregunta directa, respuesta directa. "¿Qué tal está usted?". "Bien, gracias". Después, con habilidades que aún no conocemos, que saque la última analítica, los antecedentes familiares, el informe psicológico, las condiciones ambientales... para explicarse mejor. Pero el cálculo que hacen los políticos cuando se equivocan es que no supieron explicarlo, que falló la comunicación, y es preciso "hacer pedagogía", que es considerar al interlocutor poco inteligente, necesitado de aprender una lección y, para captarla, repetirla una vez y otra. En el especial que se preparó Rodríguez Zapatero para subir la audiencia de la TVE sin publicidad lo que más se le oyó repetir fue "debo reiterar". No, no sea plomo. Se reitera, pero no se debe. Eso por la parte de la grosería.
Por la del despiste, los periodistas cumplieron su misión: preguntaron con pertinencia y trasladaron las críticas más repetidas. Zapatero, según la vieja técnica de comunicación, no se sintió demasiado concernido por las preguntas ni urgido a responderlas. De ahí la pedagogía sobre la mayor crisis después de la del 29 con argumentaciones ya oídas a los tertulianos más ferraces.
Por la parte de la finura, incorporó que se siente responsable de todos y cada uno de los parados que hay en España -por esa crisis que no es suya y que como cualquiera no supo ver- (tampoco cuando la vivían los demás, olvidó decir, olvidaron recordarle) y, lo reiteró, con el dinero de todos, ha tomado medidas el Estado, el Gobierno. No son cosas que haga el Estado por que sí, sino porque está Zapatero en el gobierno. Obvio y reiterado porque si no ni agradecido ni pagado. En Fox daban Miénteme, serie que explica la comunicación no verbal. Sentí perderla.