CELSO FERREIRO
Baltar, el último cacique de Galicia, se resiste a dejar la política activa. Impregnado del síndrome del imprescindible, se empeña en continuar trajinando en el PP orensano, para organizar las próximas listas electorales. De la estirpe lugareña de los Eulogio Gómez Franqueira y Victorino Núñez ("Victorino, ladino, coloca a mi sobrino"), ha contribuido, dentro del ámbito nacional, a que la historia de España haya pasado de ser una genealogía de reyes a ser una geneología de políticos. De momento, Baltar ha ungido a su hijo como heredero asentándolo como líder del PP orensano. Ha cumplido con la máxima de la tribu: "La lógica que articula la política es la batalla por el poder". Baltar, el de la boina, cráneo blando y de repuesto, es un personaje que ha llegado a la vida pública para hablar de lo suyo, aunque para sobresalir haya de usar triquiñuelas o trapacerías disfrazadas de verdades honrosas. La Diputación de Orense, que preside -nos dicen-, es una de las entidades de mayor índice de contratación de la provincia. La antesala de su despacho, por la heterogénea clientela, se asemeja a la que vivaqueaba en la Casa Rosada, en torno a Eva Perón. Baltar, que no ha disipado sus divinidades vernáculas, suele despachar a sus visitantes con un tranquilizador: "Iso está feito".
El pacto del Obradoiro se diluye. El Sr. del AVE, hecha la foto, y tras promocionarse como hombre de Estado, nos ofreció la felicidad, como la inalcanzable golosina de Tántalo. El AVE a La Coruña y Ferrol, en veremos; ídem el Eje Atlántico, los accesos por la avenida de Alfonso Molina, en vías de ser encogidos. ¿Cómo se le ocurre a Feijóo retratarse con ferroviarios de vía estrecha? La fusión de las cajas, en penumbra. La contra regional, a cargo de Pachi, que dejó Sogama en la Justicia, y de Mar Barcón, una desfeita en el urbanismo coruñés. Como en todas partes, el PP tiene un gallardón: Conde Roa, que se une a los socialistas compostelanos para que el último ciclo de Medicina no pueda estudiarse en Vigo ni en La Coruña y así no segregar la Facultad de Medicina de Santiago. Primero, estudien los verbos.