JOSÉ MARÍA ECHEVARRÍA
La campaña publicitaria Esto sólo lo arreglamos entre todos ha invadido nuestras vidas. La vemos por doquier, en prensa, en cabinas telefónicas, hasta en las retransmisiones de partidos de fútbol por TV. La cobertura informática es apabullante. Ahí te enteras que la campaña ha sido promovida por fulanito y zutanito, con el respaldo de las Cámaras de Comercio, que colaboran un porrón de empresas, bastantes de ellas de gran calado, que prestan su imagen personajes de todas las profesiones y tendencias, etc. Hecho todo con una exquisita, y costosa, técnica publicitaria. Pero ¿quién, de verdad, está detrás de todo esto? Porque capto un tufillo en alguno de los que ahí aparecen que me lleva a la desconfianza. Uno, que ya peina canas y ha sufrido más de una manipulación, ve en todo este montaje una operación no publicitaria sino de propaganda -no venden una mercancía sino que colocan una idea- manejada de alguna forma por el Gobierno en la que se pretende involucrarnos a todos. ¿Está mal ese recurso a la colectividad insuflando optimismo y pidiendo colaboración? No diría yo eso. Pero lo malo para mí, que quizás reaccione ya con la retranca que he aprendido de mi estancia por aquí, es el momento y la forma. Ahora que se ven con la soga al cuello piden ayuda. Ahora cuando llevamos meses sufriendo, en nuestros bolsillos y metidos aún en el callejón de la crisis, por la arrogancia de los que no han querido escuchar consejos de otros.