CELSO FERREIRO
Alos grandes partidos, las elecciones primarias les provocan sarpullidos. Sus "aparatos" prefieren la designación a la elección, la adhesión inquebrantable a la vía de las urnas. En la provincia de La Coruña, el secretario provincial del PSG, Fernández Moreda ha rizado el bucle del sinapismo, "no habrá primarias", para elegir los candidatos de las tres grandes ciudades; sí un "proceso participativo". Picaresca y política suelen ir unidas: son vasos comunicantes de fluidos subterfugios. A esta clase de discursos de impostura, les sobran eufemismos y les falta claridad, para que aflore la verdad. Por eso, quiénes lo practican ni son sinceros, ni tienen la elegancia necesaria, para enaltecer las virtudes intelectuales de la ética. El ejemplo al que nos referimos, permitirá a Fernández Moreda, llevar consigo el aguamanil, para desentenderse de cuestiones tan relevantes, como la de privar la participación directa de las bases y de la herborización de nuevos candidatos. En La Coruña, capital, el objetivo socialista es conservar el poder, confundiendo sumar apoyos con sumar votos, aún a costa de repetir el oneroso bipartito, o sea un gobierno dentro de otro gobierno, o dos gobiernos, con la inflación de altos cargos, cuyos emolumentos acaban con el presupuesto y esterilizan la acción municipal. Es una forma más de secuestrar la política, por falta de convicciones. Véase el tragicómico ejemplo de aquellos que, erigidos en la voz crítica de la perversión de otros tiempos, ya instalados en la moqueta, se enfangan en lo mismo. Fernández Moreda por su veteranía mas que "animal político" semejan a un "vegetal político". Por su experiencia, debiera haber reflexionado, antes de lanzar su receta sustitutiva. Estos discursos de impostura, no son otra cosa que intentar convertir la demagogia en mérito político.
El alcalde de Santiago está fuera de juego. Sus conmilitones de Vigo y La Coruña no le apoyan en su pretensión de "otorgar" (exclusivamente) títulos de Medicina. En Ferrol, la frase que más se escucha, en los plenos, es "muchas gracias señor alcalde". En Vigo, sigue la lucha familiar de los Caballero, mientras Balaídos está amenazado de aluminosis. En La Coruña, sin novedad. O sea nada. El alcalde llego a quedar encerrado en un ascensor, por "cuestiones de agenda".