JUAN JOSÉ MILLÁS
La reforma laboral, predican sus hacedores, no sirve para crear empleo del mismo modo, predico yo, que matar a los pacientes no alivia las listas de espera. La reforma laboral ya es un hecho. En cuanto a los enfermos, aún no se les ha empezado a liquidar, pero en algunos hospitales los almacenan ya en el cuarto de las fotocopias para que no permanezcan a la vista del público. Como diría Montoro, la realidad cambia a una velocidad enorme y nosotros no nos podemos quedar quietos. De ahí, insisto, en que saquemos a los enfermos de los pasillos y los ocultemos en el sótano. Se acostumbra uno a todo, a los pasillos y a los sótanos. Y a las palabras. Apenas nos choca, por ejemplo, que se hable de la flexibilidad laboral. El término flexibilidad tiene mucho prestigio. ¿Quién osaría oponerse a cualquier acción flexibilizadora o flexibilizante? Ahora bien, hay flexibilidades rígidas. La nueva reforma laboral, sin ir más lejos, rigidiza la flexibilidad más de lo que flexibiliza la rigidez, entre otras cosas porque la flexibilidad posee límites que ya habíamos alcanzado con las empresas de trabajo temporal. El hijo de un vecino mío, que se apuntó el año pasado a una ETT, trabaja cuatro horas a la semana, y sin ningún derecho. Suelen avisarle el día anterior:
-Pedro, mañana tienes que servir un desayuno en el hotel equis.
-¿Cuánto tiempo?
-Cuatro horas.
Cuatro horas, a unos 10 euros la hora, de los que la ETT le descuenta al chico la comisión correspondiente. ¿Eso es flexibilidad rígida o rigidez flexible? Eso es una faena, hombre, cuando no mera esclavitud. Pero no bastaba, de ahí esta nueva reforma laboral que no creará empleo, pero que nos dirá quién manda aquí (¿Angela Merkel?). En cuanto al despido por causas objetivas, tras estudiarlo minuciosamente, hemos alcanzado asimismo la conclusión de que se trata de una objetividad muy subjetiva, o de una subjetividad muy objetiva, como ustedes prefieran. Sirve para despedir, que era de lo que se trataba y punto. Si el despedido, por razones de orden somático o psicosomático, enferma y acude al hospital, será ingresado en el cuarto de fotocopias para que no se le vea. Se nota el cambio de gobierno.