La patada en el culo

02.09.2015 | 00:57
La patada en el culo

Por el Congreso de los diputados deambula un impresentable de cuyo nombre ni puedo ni tengo ningún interés en acordarme, que disimula un defecto de dicción con exabruptos y ordinarieces.

Entre otra actividades gusta de provocar quemando banderas de otros, -pero que no le toquen la suya-, injuriar a los símbolos de la Nación y, próximas las elecciones catalanas, hace ahora campaña amenazando con dar un patada en el culo a España y los españoles sin que la Fiscalía haya intervenido hasta el momento, no porque no haya habido motivos, sino por evitar el cansino victimismo nacionalista.

Este jabalí común que quiere vivir del invento, lleva tocando los perendengues a los leones de las Cortes un par de legislaturas y paradójicamente no hace más que hacerse fotos con ellos.

Es difícil precisar a qué parte del pueblo español representa éste sujeto que, ironías de la política, insulta a la Nación para poder vivir de ella, y de paso intentar superar sus traumas y complejos, que a la vista de su inexistente currículum y su trayectoria deben ser muchos. De cómo haya llegado hasta el Congreso da cuenta su condición de jabalí que, ya se sabe, a veces bajan del monte y al llegar a un ámbito que no les es propio ni les corresponde en su desorientación van fozando y cruzando los despachos del Congreso, como aquellos las carreteras, provocando altercados y a veces desgracias más graves, alterando la tranquilidad de toda una carretera o población. Aguardo el momento en que la vida pública le dé la patada en el culo con la que nos ha amenazado a todos, enviándole de vuelta al ámbito que le corresponde.

Aunque lo más probable es que como muchos de los eximios predecesores en su formación, Carod Rovira o la Rahola, acabe haciendo bolos por las fiestas de los pueblos, para cobrar sí, españoles. Aguardemos a ver quién se lleva al final la patada en el culo.

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