Desde Los Cantones

Ecos de sociedad

18.09.2015 | 01:02
Ecos de sociedad

Si se echa un vistazo a las hemerotecas se advierte, con cierta añoranza, la desaparición de algunas secciones periodísticas, como Ecos de sociedad, en la que se tenía noticia puntual de personajes y acontecimientos intrahistóricos de los que carecíamos de referencias, salvo que algún medio, nihilista y misterioso, nos lo hiciera saber. Vivimos del recuerdo de lo que no vemos; fuera del ámbito familiar todo es lejanía, incluso lo que nos es más próximo. La vida de relación estaba reflejada en los diarios, en su detalladas informaciones de bodas, onomásticas, cumpleaños, óbitos, etc. Su lectura nos permitía viajar por el ámbito local, sin salir de casa. En el periodismo regional había experimentados maestros de la crónica social, hoy, salvo raras excepciones, desaparecida. En La Coruña, la figura era María Luisa Durán Marquina, periodista de elevada cultura, crítica de espectáculos y miembro del Conservatorio de Música. María Luisa representaba como ser culto, además de erudición y elocuencia, cortesía y respeto. En Vigo, el inolvidable Celso Cuiñas era quien redactaba, con propiedad y conocimiento, los obituarios con un estilo personal saturado de galanura. Escribir notas necrológicas es harto difícil. Foxá les tenía alergia, de tal modo que uno de sus directores, ante su negativa, le encargó un artículo que recogiese la impresión de aquellos amigos que, al cabo del tiempo, se encontraban en un entierro. En la vida actual todo va muy deprisa sin raigambre en el pasado. Lo más llamativo es el anacronismo con el que hoy se considera la práctica de virtudes tradicionales. La tradición, subrayamos, es fuente inagotable de enseñanzas. No podemos echarla a la espalda como una mochila inservible.

Otrosidigo

Como evocación de los Ecos de sociedad, damos cuenta de la hermandad Baviera-La Coruña, con motivo de las bodas de oro matrimoniales de don Ricardo Stock y su esposa Raquel celebradas hace unos días. Estas bodas aniversales son bodas consolidadas que acrecientan el optimismo. Los señores Stock, a sus numerosos amigos bávaros-coruñeses les formularon un ruego en la invitación nupcial: "Que se abstuvieran de cualquier regalo, o bien, que su equivalente lo entregasen a cualquier obra benéfica". El señor Stock, veterano coruñés, conserva la esencia bávara, tocada de cosmopolitismo y entrañada en el alentador espíritu coruñés, que lo han hecho personalmente imbatible en la amistad y en sus convicciones nunca disminuidas.

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