Al trasluz

El nuevo barón del PSOE en Galicia

20.09.2015 | 01:31
El nuevo barón del PSOE en Galicia

Que aparezca Caballero, y no Besteiro, en el vídeo electoral en que barones del PSOE de toda España apoyan al PSC es pura casualidad. Sin embargo, no falte quien pretende ver en ello una evidencia más de que alcalde de Vigo tiene ya mayor peso específico -y mucha más visibilidad- en el partido que el propio secretario regional. Casi nadie da por buena la teoría de que la grabación se hizo un día en que Besteiro no había acudido al comité federal. Tal explicación tiene mala venta, a pesar de que es cierta y comprobable. Hasta los besteiristas de pro aceptan que don José Ramón es un perfecto desconocido para muchos de los dirigentes del socialismo catalán, y no digamos para el electorado, mientras que don Abel resulta una cara conocida y reconocible en Cataluña, por su larga trayectoria política tanto o más que por sus últimos y sonados éxitos en las urnas.

Caballero es a día de hoy el gran barón del PSOE gallego. Eso está fuera de discusión. Y no solo por el atolladero judicial en que se encuentra Besteiro, imputado en un caso de presunta corrupción, y en horas bajas por el revés de haber perdido la Diputación de Lugo y por quedarse compuesto y sin escaño como senador autonómico. El regidor vigués logró en las municipales de mayo una aplastante victoria sobre el PP y las mareas, y con ello el mayor éxito del socialismo español en una ciudad. Desde entonces, Ferraz lo trae en palmitas. Lo envuelve un halo ganador. Pedro Sánchez lo mima, por la cuenta que le tiene. No hay más que ver las fotos de ambos estos días en los periódicos.

Con todo, Besteiro está tranquilo. Sabe que a Caballero no le interesa la política gallega, no juega a disputarle el liderazgo del Pesedegá ni la candidatura a la presidencia de la Xunta. Tal vez porque a ese nivel ya tuvo su momento, a mediados de los noventa, y lo desperdició. Salió vapuleado de su duelo con Fraga y cosechó el peor resultado para el partido, algo que las bases aún tienen muy presente. Además él mismo asume que su estrategia localista, que tan buenos resultados le está dando en Vigo, es incompatible con ser el cabeza de cartel del socialismo gallego en unas elecciones autonómicas. En muchas lugares de Galicia levantaría recelos. Además, supondría arriesgar demasiado, puesto que previamente tendría que renunciar a la Alcaldía.

Por ahora, en Galicia el flamante presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias se conforma con que se le reconozca y le dejen ejercer su cuota de poder territorial, con entrar en el reparto de cargos institucionales -por ejemplo, el vicevaledor, Pablo Camaselle, lo propuso él- o designar a los cabezas de lista para las próximas elecciones generales en su feudo, la provincia de Pontevedra. Ahí es donde juega su ten con ten con Besteiro, que le va dejando hacer, no ya para contentarlo, sino sobre todo para no tenerlo en contra.

Claro que, aunque no le apetezca entrar en ese juego, si al final Besteiro no logra zafarse de las imputaciones de la jueza De Lara, a Caballero no le quedará más remedio que meterse en el inevitable guirigay que se montaría en el Pesedegá. Puede que no lo haga por iniciativa propia, sino probablemente a petición de Pedro Sánchez, con quien el alcalde de Vigo va ganando cercanía y confianza. Dicen que para ese supuesto, ya tiene un plan A y hasta un plan B y que los dos pasan por que la Galicia Sur, con Vigo y su área de influencia a la cabeza, se hagan con el control orgánico del socialismo gallego. Tal vez don Abel tenga en mente un par de nombres, de su entorno y de su confianza, no necesariamente militantes socialistas. Y puede que ni ellos mismos lo sepan. Y es mejor así porque en cuanto empezasen a circular esos nombres se convertirían en piezas de caza dentro del partido. Así se las gastan, de siempre, en el Pesedegá.

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