El mundo por mi cuenta

La ambigüedad

04.11.2015 | 00:51
La ambigüedad

El PSC catalán es el culmen de la ambigüedad catalana, su más alta expresión. El paradigma del funambulismo político. Y la necesidad histórica de aquel por parte del PSOE para gobernar en España, la causa del presente golpe de Estado. La inestabilidad y variabilidad de Zapatero, su movimiento constante en sentidos opuestos, su balanceo torpe y contumaz, el tripartito, lo admitiré todo, fue lo que provocó las primeras vías de agua que los piratas aprovecharon para el abordaje a la Constitución tratando de izar otra bandera que la que dominó los mares, la Constitucional. Y ahí estamos batiéndonos el cobre como Sparrows para echarlos al agua y al juzgado, con la espada del estado de derecho. La política de posturitas y fotogenia de Pedro Sánchez no sirve, mientras llega la necesaria Susana Díaz a intentar reunir los 17 PSOES y centrar esa España que dicen federal que, ni se sabe qué cosa es, ni ha sido nunca, ni parece lo más oportuno ahora invocar. Desde González pasando por Aznar, Zapatero, Rajoy, todos necesitaron de los nacionalistas para alcanzar, conservar el poder. Y cedieron. Una catedrática a distancia se atreve con la suya.... pero no hay ocho mil interpretaciones del art. 155 de la Constitución española. Porque en España sucede que cada individuo tiene una interpretación propia no de la vida, sino de cómo resolver los asuntos de organización social. Y además quiere imponerla a los demás. Así nos va. Así nos fue. Cada uno quería su nación y su España. Por eso hubo una dictadura y por eso el desconocimiento que los españoles tienen de la historia pone de manifiesto el caos de la educación. La interpretación de cada uno es esencial para su libertad de pensamiento y de expresión. Pero para organizar un barco como un Estado, para la organización social, no cabe que cada uno diga por dónde tiene que ir el barco. El rumbo es uno. En las situaciones difíciles como ocurre en EEUU o Francia, no cabe la ambigüedad. Hay que ponerse a las órdenes del presidente del Gobierno, quien sea en cada momento. O por lo menos no estorbar.

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