La feliz gobernación

Algunos ejemplos de intolerancia

24.11.2015 | 01:21
Algunos ejemplos de intolerancia

Puede ser que ahora que nos enteremos de que hay bronca y bombas en Oriente Medio desde hace más de un año, porque han caído más cerca de nuestros cogotes y nos demos cuenta de con quién nos jugamos los cuartos y quién pesca en río revuelto.

Podríamos empezar con el inefable y nunca bien ponderado dirigente popular catalán, más de dos metros de ciudadano -el señor Albiol- que se arroga la representación de la civilización occidental multisecular y se lanza al placaje del multiculturalismo en Europa como si supiese qué es eso; para ese esfuerzo tendría que demostrar una cultura y aún le queda lejos desde la demagogia que predica. Su resumen no es más que todo aquel que no me guste y no comparta mis valores, que se vaya. Pues resultará que yo no comparto los suyos y no me iré.

Sorprende la coincidencia del ínclito diputado con la postura de los señores del petróleo en Arabia Saudita que han promulgado leyes que definen a los ateos como terroristas; en una campaña de medidas drásticas del rey saudí Abdullah contra todas las formas de disidencia política y las protestas que puedan "perjudicar el orden público", en particular "llamar al pensamiento ateo en cualquier forma, o poner en cuestión los fundamentos de la religión islámica en la que se basa este país". Sigo creyendo que sus aliados occidentales, ávidos de petróleo, tenemos que hacérnoslo mirar, más que nada por mantener algo de coherencia y menos cinismo descarado.

Claro que también por aquí cuecen más habas, sobre todo la gran cosecha que nos proporciona don José Ignacio Reig Pla, un señor a sueldo del estado, con empleo de obispo de Alcalá de Henares, que en un arrebato de lucidez, quizá influenciada por el islamismo radical y su tratamiento a las mujeres como seres inferiores, ha descansado a gusto dando doctrina con una máxima sin desperdicio, al parecer para su gusto las mujeres ya están pensando mucho por su cuenta y habría que quitarles el voto, ya que el feminismo es la deconstrucción de la persona, cual si fuese un plato de la moderna cocina. No solo son esas sus culpas, el feminismo ideológico es una desviación del derecho al sufragio, poder votar desde hace muy poquito, que desemboca en el derecho de cuota, es decir, que las mujeres han cruzado la línea roja para quedarse con la mitad de la tarta de los cargos? como si no tuviesen otra cosa que hacer, en resumen, el fin de la monogamia y el aborto generalizado contra la maternidad obligada.

Pero ya se sabe que la culpa de todo es que vamos demasiado a la universidad, según el ministro del ramo que lleva trazas de hacer bueno a su antecesor.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine