Terrorismo y elecciones

25.11.2015 | 01:07
Terrorismo y elecciones

Sigue el PP de primero en intención de voto, e incluso va creciendo poquito a poco a pesar de que cada día se lleva algún disgusto, normalmente por actuaciones internas de militantes chacineros. Si va o no va a gobernar es la gran incógnita, de primero va a entrar pero la cuestión estriba en si conseguirá los oportunos apoyos vía pactos. La gran esperanza marianista sigue siendo Ciudadanos, pero en estos días que quedan para la celebración de los comicios pueden pasar muchas cosas. Las últimas atrocidades de los terroristas islámicos a todos repugnan, pero a don Mariano le suben la bilirrubina a límites siderales; el recuerdo de aquel marzo fatídico, peor que el de los idus de César, atormenta al por ahora presidente. El terrorismo influye claramente en las elecciones, de ahí el subidón de la bilirrubina presidencial.

Y no se aclara el político picheleiro-pontevedrés; cada día mas difuso con respecto a la posible actuación antiterrorista española más allá de nuestras fronteras. Sus ministros se contradicen continuamente; Margallo habla de suplir con fuerzas nuestras a las tropas francesas destacadas en Mali; el titular de Defensa se pone como en los duelos decimonónicos, es decir, de perfil -expresión muy de moda- para ofrecer menos blanco... La vicepresidenta desmiente al de Exteriores... pero doña Soraya es quien en el Gobierno da la mayor sensación de seguridad, de aplomo. El sexo débil. En fin, una merienda de negros o, para que nadie se ofenda, de subsaharianos, eufemismo este muy al uso aunque nadie concreta hasta donde llega eso del Subsáhara, igual hasta Sudáfrica donde hay cantidad de afros -afrikaners- de cutis blanco rosado y rubios cuando no rojos cabellos. De los boers salen los mas valorados mercenarios, especialistas en combatir guerrillas y en matar muy bien, por lo menos como los especialistas judíos o la mafia marsellesa, organización a la que se dice acudió el general De Gaulle para acabar con la OAS. Pues ya lo sabe monsieur Hollande, igual la banda de Marsella le resuelve la papeleta, que el himno va muy bien para la moral pero no elimina terroristas. En cuanto el presidente francés encuentre la fórmula para resolver el problema podrá volver con toda tranquilidad a sus paseos en scooter con bolsa de brioches. Aunque nos parece que este tema, el del desayuno fuera de casa, ya lo tiene resuelto, pues dicen que acomodó a su amor en el Elíseo, imitando a los últimos Capetos que tenían Versalles lleno de novias, y además las hacían marquesas.

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