Al trasluz

Beiras distingue entre Vence y los 'coroneles'

05.01.2016 | 00:31
Beiras distingue entre Vence y los 'coroneles'

Ni pensarlo. De la boca de Xosé Manuel Beiras nunca saldrá una descalificación ni personal ni política hacia el actual portavoz nacional del BNG. Y viceversa: de Xavier Vence no cabe esperar ninguna diatriba, ni ataque frontal al viejo profesor, una cuestión de respeto, por lo que tuvo que ver en su vocación y en su trayectoria docente e investigadora y en el arraigo de las convicciones ideológicas que profesa. Beiras y Vence tienen mucho en común.

Entre ellos fluye una corriente de simpatía, que ni siquiera se interrumpió tras la asamblea de Amio, con la traumática ruptura de la familia frentista.

De hecho, se sabe que durante el período de incubación de la frustrada candidatura unitaria del nacionalismo y el rupturismo para el 20-D mantuvieron algún que otro discreto encuentro en la intimidad hogareña, que desde luego no podría sorprender a nadie que les conozca de cerca a ambos.

En una entrevista concedida a la Ser, Beiras no quiso entrar a valorar las duras críticas formuladas por Paco Rodríguez y Bautista Alvarez en la web de Terra e Tempo contra la estrategia que llevó al Bloque a presentarse en las urnas como la plataforma NÓS en lugar de con su propia marca y las invectivas contra él mismo, como líder de Anova, por formar un frente común con partidos de obediencia estatal como Podemos y Esquerda Unida.

El autor de O atraso económico de Galicia dice que no suele leer ese tipo de textos por su elevada toxicidad y porque después tendría que someterse a una cura de desintoxicación.

A la vista de los titulares de prensa de estos días, lo más impactante de las declaraciones radiofónicas de Xosé Manuel Beiras es que considera llegada la hora de que los militantes del BNG toman conciencia de la situación, que le digan a sus actuales dirigentes que se están quedando solos, que rectifiquen y si no, que los echen, que los manden a casa.

Así de claro.

Todo el mundo sobreentendió que se refería al núcleo duro de la UPG, en ningún caso a Vence y a sus afines, porque al fin éstos vienen a ser las víctimas de los coroneles y de quienes, aún estando en minoría frente a los no alineados, siguen marcando con mano de hierro la línea de actuación de un frentismo que está de capa caída y en trance de quedar reducido a la marginalidad.

La cúpula de Anova tiene la esperanza de que el sector que hoy encabeza Vence acabe incorporándose a una En Marea revisada y ampliada de cara a las próximas elecciones al Parlamento Gallego, o legislativas gallegas, como le gusta denominarlas a Beiras. Por algo será.

Dicen que estuvieron cerca en las vísperas de las urnas de diciembre, que los vencistas que se mojaron al máximo e hicieron todo lo que estaba en su mano, pero no fue posible porque para ellos el acuerdo previo -y desde arriba- entre partidos era un trágala inaceptable, en tanto en cuanto se desvirtuaba el espíritu cívico, asambleario y transversal consustancial a este tipo de movimientos, supuestamente herederos del espíritu del 15-M.

Los cálculos de los promotores de En Marea son optimistas. Creen que superarán con claridad al PSOE, tanto en unas nuevas generales de aquí a unos meses, como en las autonómicas, sean en octubre o anticipadas.

Lo lograrían sin el concurso total o parcial de los restos del Benegá, que es, a fin de cuentas, quien más se juega en la decisión de presentarse o no con listas y siglas propias. De candidatos todavía no habla nadie ni los mareantes ni los bloqueiros, ni los socialistas, ni el PP. Para Beiras, en el nuevo escenario político, esa es una cuestión menor.

La batalla es de ideas, no de personas.

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