Editorial

La coordinación de los bomberos del área coruñesa no puede esperar más

07.02.2016 | 03:56

El Ayuntamiento de A Coruña se muestra dispuesto a abrir la puerta a coordinar el parque de bomberos de A Grela con los servicios de emergencias del área metropolitana. Se trata de una sempiterna asignatura pendiente que busca optimizar los recursos y la gestión de los parques de bomberos en la comarca coruñesa, que la falta de entendimiento entre las administraciones implicadas ha venido postergando en los últimos años.

Para hacerse una idea del atraso que acumula ya esta necesaria mejora y coordinación de los recursos contraincendios en el área coruñesa, basta acudir a la hemeroteca. El entonces alcalde Javier Losada, anunciaba en la festividad del Rosario de octubre de 2006 la puesta en marcha de la comarcalización del parque de bomberos de A Grela para el mes siguiente de ese mismo año. La firma del acuerdo prevista para noviembre de 2006 entre Xunta, Diputación y los concellos de A Coruña, Cambre, Culleredo, Oleiros y Bergondo nunca llegó a producirse. Y ha transcurrido ya una década desde ese fallido anuncio sin que el tema haya avanzado lo más mínimo.

Hasta hace unos días, en los que el Ejecutivo local coruñés ha vuelto a poner la cuestión sobre la mesa. Su intención es integrar los servicios contraincendios de la ciudad de A Coruña y el área metropolitana para mejorar la coordinación y la capacidad de respuesta ante las emergencias.

El área coruñesa fue plenamente consciente en 2009 de la potencial amenaza que conlleva esta carencia de coordinación comarcal cuando un pavoroso incendio calcinó doce naves en el polígono industrial de La Artística, ubicado en las lindes municipales de A Coruña y Arteixo. Las llamas no solo causaron entonces pérdidas millonarias, dejando a un centenar de trabajadores sin empleo y a una decena de empresarios sin actividad, sino que cuestionaron también la confianza en la eficiencia y coordinación entre los servicios de emergencia de la comunidad autónoma y los ayuntamientos de la comarca coruñesa. La demora en ordenar intervenir a las diferentes unidades de bomberos y la confusión sobre quién debía acudir a sofocar el incendio magnificó las consecuencias del desastre. El siniestro de La Artística devolvió a la agenda política la necesidad de esa postergada coordinación de los bomberos coruñeses, pero una vez enfriados los rescoldos del fuego, la cuestión retornó al cajón del olvido.

La cuestión vuelve cíclicamente a la palestra cada vez que una situación de emergencia pone en evidencia esta descoordinación, como ocurrió con los incendios que devastaron Puertas Tren en Espíritu Santo en 2012 o Industrias Caamaño en Culleredo en 2015. Pero nunca sale del atolladero.

Fuentes de los bomberos del parque de A Grela aclaran que ellos cubren también incendios fuera del término municipal de A Coruña, pero que la falta de coordinación resta eficacia a estos esfuerzos porque son avisados cuando los otros servicios comarcales están sobrepasados. Y para entonces suele ser demasiado tarde.

La razón por la que no acaba de prosperar algo fundamental para la mejora de la seguridad en el área coruñesa es que siempre ha tropezado hasta ahora con una visión política minifundista que antepone los intereses de una administración en particular a los del bien común.

Es justamente en este decisivo escollo donde ahora se aprecia por primera vez un esperanzador cambio de actitud. La propuesta del Gobierno coruñés ha tenido una buena acogida en los Ejecutivos de los ayuntamientos más populosos de la comarca, como Oleiros o Arteixo, de distinto color político. Con gran sensatez, sus alcaldes son partidarios de una redefinición del mapa comarcal y provincial de los servicios de emergencias para optimizar los recursos y mejorar la capacidad de respuesta.

En el área coruñesa hay tres parques de bomberos, en A Coruña, Arteixo y Betanzos. Los dos últimos están gestionados por empresas privadas y cuentan apenas con tres bomberos por turno, frente a los 18 de A Grela. La diferencia de titularidad pública y privada es un gran inconveniente para una actuación coordinada de estos servicios. La alternativa pasa por un servicio integrado de titularidad pública en cuyo coste participen los ayuntamientos implicados, la Diputación y la Xunta.

El actual Gobierno provincial coruñés es partidario de este rescate público de los servicios de emergencias para una gestión y coordinación directa. El Consorcio Provincial Contraincendios, formado al cincuenta por ciento por la Xunta y la Diputación, ha abierto igualmente la puerta a esta posibilidad, que el Ejecutivo autonómico supedita a que no suponga un incremento del coste y que se mantengan las actuales plantillas.

El problema puede estar en el tránsito de esos bomberos de parques privados a funcionarios. Un obstáculo que para los representantes de los bomberos públicos coruñeses es perfectamente salvable legalmente si hay verdadera intención política de reformar una estructura de emergencias que ven caótica. Que para ellos debería conllevar además un aumento de las plazas, aunque sea paulatino, porque un parque de bomberos con solo tres efectivos resulta inviable. Y ponen como ejemplo la reciente pérdida de una vida humana en Carballo en un incendio cubierto por tres bomberos, que en A Coruña sería sofocado por al menos siete.

Sería lamentable que esta oportunidad abierta para reestructurar y coordinar unos servicios de emergencia contraincendios francamente mejorables en el área coruñesa vuelva a perderse, como ha ocurrido en los últimos años, por la incapacidad de las administraciones implicadas. Lo que está en juego en este empeño, además de patrimonios y empleos devorados por las llamas, son las vidas de los coruñeses.

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