Editorial

Alvedro precisa un sistema de navegación que evite los desvíos

20.03.2016 | 02:36

La consolidación de Alvedro como segundo aeropuerto con más tráfico en Galicia, tras recuperar el año pasado la simbólica cifra del millón de pasajeros, se ve amenazada por los incesantes desvíos de vuelos a Lavacolla por el mal tiempo. La carencia de un eficiente sistema de ayuda a la navegación ha obligado a desviar a miles de pasajeros del aeropuerto coruñés por las adversidades climatológicas en lo que va de 2016.

Un problema que se viene repitiendo año tras año. En noviembre, un millar de pasajeros se vieron afectados en un solo día por la escasa visibilidad y el viento de cola que sopló en Alvedro, obligando a desviar la mayoría de los vuelos que operan en la terminal coruñesa a Santiago. Hasta nueve vuelos fueron desviados esa jornada por el mal tiempo.

Alvedro rompió en las estadísticas de febrero su racha de cinco meses consecutivos de aumento de tráfico. La terminal coruñesa movió 73.096 pasajeros, por los 73.791 de 2015, un 0,9% menos. La causa de este descenso se debe a los numerosos desvíos que se produjeron durante el pasado mes y que afectaron a unas 5.200 personas. De no haberse producido estos contratiempos debido al viento, el tráfico en la terminal coruñesa habría aumentado un 6%. Una veintena de aviones tuvieron que ser desviados a otros aeropuertos, sobre todo a Santiago, ante la imposibilidad de poder aterrizar en Alvedro y en total 41 operaciones tuvieron que ser trasladas a otras terminales.

Los otros dos aeropuertos gallegos aumentaron pasajeros, vuelos y mercancías durante el segundo mes del año, al no sufrir estos inconvenientes. El aeródromo compostelano de Lavacolla se vio especialmente beneficiado en sus datos precisamente por los desvíos del aeropuerto coruñés.

Este revés ha reavivado las demandas de los trabajadores de Alvedro por la instalación de ayudas a la navegación más eficientes en el aeropuerto. El problema está en parte relacionado con el procedimiento seguido para la ampliación, que provocó que el objetivo de aumentar 400 metros la pista de aterrizaje se recortase en 150 por medidas de seguridad.

El mismo conflicto se planteó en el aeropuerto de Asturias, donde la presión del Ejecutivo autonómico, que planteó un recurso en la Audiencia Nacional, logró que AENA rectificase y se decantase por otra alternativa que permitió mantener la longitud máxima de la pista de aterrizaje sin conculcar las medidas de seguridad.

La solución finalmente aceptada por AENA en Asturias, presentada oficialmente hace unos días, resulta notablemente más cara que la aplicada en Alvedro. El coste del nuevo proyecto para que el aeropuerto asturiano cumpla las exigencias de seguridad sin tener que modificar la longitud de su pista es el triple del presupuesto estimado para el plan inicialmente previsto.

En Alvedro se optó por una alternativa más barata y rápida, aunque con la consiguiente reducción de metros de la pista. Hay que recordar que la inauguración de la nueva pista coruñesa tuvo lugar en junio del año pasado, en el contexto de las elecciones municipales celebradas en mayo, pese a que el entonces alcalde Carlos Negreira la había anunciado para abril.

El agravio comparativo con el aeródromo asturiano motivó ya en la pasada legislatura municipal un enfrentamiento en la corporación. El PSOE reclamó al Ejecutivo del PP y a la Xunta una solución que no menguara la longitud de la pista de Alvedro, en línea con lo que reclamaba el Gobierno asturiano. El equipo de Negreira lo tachó entonces de irresponsable por desoír los informes de AENA sobre seguridad y aludió a la tragedia de Angrois. Informes que la propia AENA acabaría sin embargo por desoír en Asturias.

El comité de empresa de Alvedro, tras los reiterados desvíos de vuelos en febrero y marzo que rompieron las buenas estadísticas de tráfico del aeropuerto, retomó esta polémica la pasada semana. Los empleados del aeropuerto reclaman que, dado que el modelo de ampliación de pista efectuado en Alvedro resultó más barato que en otros aeródromos españoles, se compense con la instalación de un sistema de ayuda a la aproximación al aterrizaje, con el objetivo de acabar con los desvíos que afectan a miles de usuarios del aeropuerto coruñés por el mal tiempo.

La incertidumbre que genera a los pasajeros no saber si acabarán aterrizando en A Coruña en días de mal tiempo es uno de los mayores hándicaps para el aeropuerto, según reiteradas valoraciones del mundo empresarial. Lo que realmente sale caro, es que te desvíen de aeropuerto, explican.

Alvedro ha demostrado el año pasado su potencial al retornar al millón de pasajeros, un listón que lo coloca entre las principales terminales aéreas del país. La sucesión de desvíos de vuelos por el viento y la niebla le han hecho ser sin embargo el único aeropuerto gallego que pierde usuarios en este arranque de 2016.

Agravios comparativos aparte, no es de recibo que A Coruña, el área metropolitana que alberga el principal motor económico y empresarial de Galicia, como vienen confirmando las estadísticas desde hace una década, vea comprometido el futuro de su aeropuerto por carecer de un sistema de ayuda al aterrizaje adecuado a sus condiciones climatológicas.

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