La Estrecha de San Andrés

Peatonalizando la ciudad

12.04.2016 | 01:13
Peatonalizando la ciudad

El coruñés quiere reconquistar su ciudad, pasearla de nuevo, tomarse un vermú con ella y abrirle caballerosamente la puerta con un piropo en la punta de la lengua. Como volver a enamorarse de una mujer distinta que es la misma mujer.

En media España y media Europa también ocurre lo mismo porque en algún momento de nuestras vidas, de nuestra historia, perdimos la orientación como ciudadanos. Fue cuando construimos edificios de catorce plantas que tapiaron la puesta de sol, sacrificamos la calle de nuestra infancia por el tráfico rodado y dejamos que la prisa se llevase el ágora donde compartíamos testimonios y confidencias con el vecindario. Todavía hay gente que pasa y te dedica un gesto de cara, sin detenerse a saludar ni pronunciar la más mínima palabra.

En ese proceso destinado a recuperar la ciudad para el ciudadano, en el que los hombres y mujeres constituyen el rumbo de todas las brújulas urbanas, resulta fundamental volver a ocupar la vía pública. Nuestro es el paseo, la avenida, la rambla, la ronda y el bulevar. A este acontecimiento basado en devolver la primacía a las personas frente al vehículo motorizado se le llama peatonalización.

Antes de restringir el tráfico en la Marina, hubo que rescatar la acera para que los niños coruñeses pudieran caminar de nuevo hasta la escuela. Ignoro cómo y cuándo les privamos de andar, de correr, de pisar charcos y hacer malabares con los balones y las peonzas. Así nació el programa Ancas para alumnos caminantes a partir de rutas seguras por Cuatro Caminos, A Gaiteira u Os Mallos, trayectos guiados por el ángel de una rana verde pintada en el suelo gracias a una iniciativa de la ONG Stop Accidentes.

La salud y el comercio local son dos grandes beneficiados de la peatonalización, a la que ahora aspira la Ciudad Vieja y a la que con el tiempo aspirarán otros barrios. Pero este proceso no puede acometerse sin la compañía de un transporte metropolitano que ofrezca alternativas reales al automóvil. Solo por Alfonso Molina transitan 120.000 vehículos cada día, buena prueba de que el coche acapara la comunicación entre A Coruña y su comarca.

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