La crisis en España es una fiesta 'rachada'

26.04.2016 | 01:05
La crisis en España es una fiesta 'rachada'

En unos días de tanto fogueteo verbal, apreciamos un creciente revuelo de alfombras provocado por el inmovilismo, la inmadurez y la cerrazón de los jefes de fila de las fuerzas políticas. Tales posicionamientos era visto que fuesen in crescendo aprovechando la conjunción de posicionamientos políticos que en nada coinciden con lo demandado en las urnas por la ciudadanía el pasado 20-D.

Por estos lares, da la impresión que lo que más interesa, por lo menos a un importante sector, son los festejos, los encuentros y desencuentros de personajes del famoseo, aireados, muchos inventados y reseñados en programas y medios.

Exponente de tal marujeo, es el trasvase de un cantante, de medio pelo, que deja la televisión estatal por una privada, lo cual es de gran interés para la buena marcha del cotilleo nacional, cuestión a la que el personal acude, habida cuenta que hay un soberano hartazgo en relación a las intervenciones de los líderes políticos que vienen diciendo lo mismo desde las pasadas elecciones generales.

A todo esto hay que hacer mención a Mariano Rajoy, que no reconoce que todos los días estalla un caso de corrupción en su formación política (PP) y sigue montado en la gran coalición de la que escapa la derecha moderada (PNV y C,s).

Además de Mariano tenemos al líder de Podemos (Pablo Iglesias) que desde que atisbó la posibilidad de entrar en el gobierno, lo primero que puso a la hora de negociar fue la vicepresidencia, nombrar a unos cuantos de los suyos ministros y tal postura, que se sepa, la sigue manteniendo; lo de sentarse a negociar un programa que favorezca las necesidades de las personas, nada de nada.

Los podemitas siguen siendo un grupo asambleario compuesto y formado por distintas concepciones políticas incapaces de proyectar una imagen unitaria. El señor Iglesias, soberbio, orgulloso y ambicioso, le está haciendo el juego al señor Rajoy. Ambos quieren provocar nuevas elecciones generales y lo triste y preocupante es que lo van a conseguir, en perjuicio de todas las mujeres y hombres muy necesitados de estabilidad.

Es penoso y vergonzante saber que en unas próximas elecciones generales, si los resultados electorales no variaran sustancialmente el panorama actual, habrá la oportunidad de escuchar al líder del PP manifestar ante el Rey que no asume la responsabilidad de formar gobierno por falta de apoyos. En cuanto a Podemos, vencido y derrotado en las urnas, intentará echar la culpa de su fracaso electoral a todo quisqui; no obstante, como se las trae Iglesias, con su verborrea altiva y poco democrática a nadie sorprendería si se abstiene, si Rajoy fuese el ganador (por una escasísima minoría) del lance electoral.

Tanto el uno como el otro, carecen de vergüenza política y resulta poco entendible que sigan recibiendo votos, aunque cada día que pasa sean menos. Y en esas estamos: la crisis no tiene que afectarnos, sigamos de festejos y celebraciones, vivimos en un país de cantantes, en sentido peyorativo en el que el más mediocre y que más desafina es el rey del pasodoble.

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