La Estrecha de San Andrés

Primero de mayo en la Cocina Económica

26.04.2016 | 01:04
Primero de mayo en la Cocina Económica

Imagínense en 1886, como si pudieran viajar por la historia igual que en esa serie televisiva llamada El Ministerio del Tiempo. Ese año es el origen del 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, con motivo de la revuelta de Haymarket (Chicago, EEUU) en favor de los obreros que reivindicaron la jornada de ocho horas. Curiosamente, en 1886 también nació la Cocina Económica coruñesa, que conmemora 130 años de entrega a los demás entre cazuelas y pucheros. No hay suficientes estrellas Michelin en el firmamento para agradecer una sopa caliente en el invierno cuando todos los días es invierno. Actualmente, la entidad herculina ofrece cuatro servicios de comedor y tres de aseo personal con horario de ducha, lavandería y recogida de donativos de ropa.

Más allá de las tasas de inflación y de la volatilidad de los mercados, hay un dato que los distintos Gobiernos, Fondos y Reservas Federales deberían tener en cuenta en cualquier análisis macroeconómico: el número de raciones servidas o de personas acogidas por las entidades que prestan cuidados. Según la información publicada por este diario tras la celebración de la jornada Confiamos sobre Responsabilidad Social Corporativa, de los 1.254 ciudadanos atendidos por la Cocina Económica coruñesa el año pasado, 412, el 33%, acudieron a ésta por primera vez.

El seminario, en el que participaron treinta organizaciones gallegas, sirvió para ponerle voz al nuevo rostro de la pobreza. Y ésta tiene la misma cara que cualquiera de nosotros. Es decir, millones de personas sin empleo o con empleos precarios que no pueden afrontar el alquiler, un imprevisto económico o el coste de la luz, un recibo éste que en España aumentó un 52% en plena crisis, el doble que en la UE. De ahí también el rebrote de la malnutrición infantil y otros episodios que creíamos tener superados.

130 años después de los acontecimientos de Haymarket que dieron lugar al 1 de mayo o de la creación de la Cocina Económica en A Coruña, la esperanza es la misma: poder trabajar y hacerlo en condiciones que permitan ganarse el pan con dignidad. Eso sí, ahora nos comunicamos a través del teléfono móvil y fabricamos aviones no tripulados.

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