Desde Los Cantones

Memoria y olvido

25.05.2016 | 01:08
Memoria y olvido

Como es sabido, la construcción del aeropuerto de Alvedro se llevó a cabo mediante un impuesto local establecido en los años 1951-1956 para la adquisición de los terrenos donde se asienta. Para su mejor operatividad, se hizo necesario rebanar el monte Costa, afectar el adyacente monte Paradela e indemnizar a sus 124 propietarios. En este punto, emerge la figura de D. Nicanor Tabuyo, miembro de Amigos de La Coruña, quien, el 7 de junio de 1978, se presentó en el ayuntamiento de Culleredo con un aval bancario de 14 millones de pesetas para poner los terrenos a disposición de la administración, y hacer frente a indemnizaciones y otras eventualidades. Meses más tarde, se realizó una nueva suscripción pública para sufragar los 12,5 millones de pesetas de la explanación de unos 200 metros de pista. Alvedro, por su imbricación en la vida coruñesa, por el esfuerzo ciudadano, vibra en la médula de La Coruña. Por tantas razones, lamentamos la amputación de vuelos, los desvíos no bien justificados, etc. que configuran estadísticas que no expresarán nunca el grave perjuicio causado a nuestra capital. Entre tantos personajes de alcamonia, que elevaron al entonces titular de Fomento como "campeón de los benefactores de Galicia", habituados a convertir su personal opinión pública en opinión patriótica, permítasenos rendir homenaje a D. Nicanor Tabuyo y solicitar que el Ayuntamiento coruñés haga efectivo el acuerdo municipal da dar su nombre a una calle de nuestra ciudad. Hace pocos días, se cumplieron 70 años (19/5/1946) del asesinato del periodista coruñés Arcadio Vilela Gárate, al que una pretendida confusión paterno-filial le ha retirado su nombre de una calle local. Si la memoria no es más que una jerarquía cambiante de honores, la historia no se puede escribir por ley y menos a campanazos y pendencias. Su hijo Arcadio Vilela Ramudo fue quien, el 20 de julio de 1936, se incorporó al llamado Movimiento Nacional. Así lo ha denunciado su familia, y así lo recogimos en esta sección, sin que ninguno de los memoriosos se dignase a buscar la verdad, tarea para la que se precisa además de talento, vigor. A veces, basta afinar el olfato para saber de dónde viene el humo. Allá cada uno con su conciencia. Parodiando al poeta, repetiremos: "De todas las memorias solo vale el don precioso de la verdad".

Otrisidigo

En el olvido sigue el mercado de Santa Lucía. En la senda del abandono, está el capítulo de la venta de pescado, el rubro más solicitado del vecindario.

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