Un minuto

Bendito trabajo doméstico

04.08.2016 | 00:49
Bendito trabajo doméstico

No hay como carecer de lo habitual para valorarlo. Ese pañuelo que olvidaste justo cuando estornudas, el paraguas en pleno chaparrón, y mil cosas más que ustedes pueden colocar entre esas necesidades que nos asaltan a diario. Desde que oí la expresión "es como dejar media manga de la camisa sin planchar" dicha por un colega bien barbado para denostar las chapuzas, aparte de que nos echamos a reír por la ocurrencia, después caí en la cuenta de que yo nunca había planchado una camisa, confesión que quizás vaya en desprestigio mío, pero ahí queda. ¡Qué maravilla encontrarte diariamente la comida hecha, la mesa dispuesta, todo limpio, reluciente? y las camisas bien planchadas! Hasta ahora ha sido la mujer el pilar fuerte, por no decir único, del trabajo en el hogar, del quehacer doméstico, y muy deshilachadamente el hombre ha tomado parte en tales menesteres. Porque en todo ese trajín diario hay muchas horas de trabajo, bastante sacrificio, pinceladas de amor y cariño familiar sin remuneración en la mayoría de los casos. Me planteo a mí mismo, y lo hago extensivo a todos los que nos beneficiamos de ello, si sabemos agradecerlo. Y es de justicia echar todas las manos que podamos en el trabajo de la casa.

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