Pro domo nostra

Así son

30.11.2016 | 01:08
Así son

Llorarla o guardar silencio era lo único que correspondía aquella mañana inescrutable en que ella, "el corazón pasando un túnel oscuro", se caía "desde la piel del alma". Al cabo ya todos sabíamos todo lo demás.

Sin embargo, confundiendo por interés la pena y la culpa, quienes, por interés también, la esquinaron y la rehuyeron como apestada, sin duda para detener y limitar a su nombre la mancha solamente, sin medida la ensalzaban, sin sonrojo la glorificaban.

De su parte, otros, fingiéndose libres de sombras y sospechas, preferían proclamar miserias y turbiedades en el momento del réquiem; en el momento exacto en que "los ataúdes suben el río de los muertos", morado y vertical.

Sí, aunque hubiera rendido hiperbólica emoción -"un Orinoco triste por mis ojos"- al caudillo que en su "hora violeta" finalmente se entregaba tras conducir a su pueblo hasta el soberbio paraíso de la olla podrida y la miseria, la peonada del odio, negaba al cadáver la última piedad de su silencio.

Es cierto que la muerte no da la razón ni blanquea la vida, pero sin compasión ante la muerte, la vida toma "un grave color de invierno exasperado" y, aunque quizás no todo esté perdido todavía, en España progresa y se afianza la terrible certeza de que "el cáncer de alma" es ya epidemia.

Así son las cosas? Así son ellos? Así la fe que predican, la moral que ejercen? Así es el odio? El mismo odio que en otro momento trágico de nuestra historia próxima resonó en las infaustas madrugadas de los descampados nuestros? Para que la sangre nuestra corriera a torrentes por cunetas y desaguaderos.

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