Un minuto

¡Chócala amigo!

07.12.2017 | 00:54
¡Chócala amigo!

No sé si con esa frase, pero el gesto que yo vi entre el monitor y el alumno respondía a tal imperativo. Me encontraba ejercitándome en una de las cintas de correr del polideportivo San Diego situadas en el piso alto, y a través de la cristalera que nos separa del recinto de la piscina contemplé lo que acabo de contar: el profesor de natación dice algo a un crío de 3 o 4 años que ha gateado por el borde después nadar un cuarto del largo de una de las calles de la piscina, y ambos se golpean las palmas de la mano. ¡Chócala muchacho! Sería sin duda la felicitación por lo logrado; un parabién de ánimo para próximos intentos. Qué afortunado debió sentirse el crío, tanto como yo que lo había contemplado a distancia y que, sin embargo, me metí en la piel del chavalín y me sirvió para valorar una vez más las ventajas del estímulo y los elogios más que la frialdad ante el simple reconocimiento del deber cumplido, o la ruda exigencia de un "en la próxima hay que hacerlo mejor". Sin pensarlo más, la mañana de aquel domingo me dije que ya tenía tema para hoy.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine