..Aunque algunos tertulianos de la tele -fanáticos, mal informados o sencillamente apesebrados- se obstinen en negar el éxito obtenido por Nicolás Sarkozy al traerse a las azafatas españolas retenidas en la República de Chad, adjudicando el mérito a las habilidades (¿) de la política exterior de nuestro Gobierno y relegando al presidente francés al papel de mero transportista, es evidente y de general reconocimiento que a él se debe la pronta solución de aquel complicado asunto. Por lo que respecta a la captura de dos de los asesinos de los guardias civiles en Capbretón, ni los más recalcitrantes francófobos han osado poner en tela de juicio el interés, agilidad, despliegue de medios y, en definitiva, la eficacia de Sarkozy, de su Ministerio del Interior y de la seguridad gala. La Gendarmería, cuerpo hermano de nuestra Benemérita, se ha tomado el asunto como propio y cabe esperar que pronto se complete la actuación policial con el arresto del tercero de los criminales. Así que a Sarkozy ya le debemos dos. Amigos sí, pero la vaca por lo que vale, y el correcaminos presidente francés, entre el espacio de tiempo que va de lo del Chad a la tragedia de Capbretón, nos ha pisado varios posibles contratos y obtenido significativas ventajas económicas en Guinea y en el Magreb, ante la pasividad, o impotencia, de nuestro Departamento de Exteriores, que todavía sigue dándole vueltas al incidente de la Cumbre de Chile. A don Curro no le sale una a derechas y ZP va a tener que mandarle a clases particulares. Lo de la supuesta entrevista informal en Buenos Aires del príncipe de Asturias con Hugo Chávez con motivo de la próxima toma de posesión de la presidenta argentina electa, que ha obligado a La Zarzuela a emitir un desmentido, colma el vaso de los despropósitos, o si prefieren, de los desatinos. Ahora, cuando Zapatero vende la piel del oso antes de matarlo confirmando cargos y anunciando fichajes estrella, parece que en modo alguno se acuerda de Moratinos. A ver si en la pedrea le cae una buena embajada. ¿Se lo imaginan en Washington? Se nos abren las carnes solo de pensarlo, mejor sería en París que igual se le pega algo de Sarkozy.