GEMMA MALVIDO | A CORUÑA
O es con lo bueno y con lo malo o no es nada. Turespaña asegura que ha recibido ya la solicitud del Concello de A Coruña para que la antigua cárcel se convierta en un parador, pero confirma también que no hay ni una sola posibilidad de que el uso del edificio sea compartido con otras instituciones o empresas privadas. O es un parador o que se convierta en cualquier otra cosa, desde Turespaña -que es el organismo que se encarga de convertir en paradores los antiguos edificios y que depende del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio- lo tienen muy claro porque son cientos de solicitudes las que anualmente reciben en sus oficinas.
"Todos los alcaldes y presidentes de las diputaciones piensan que tienen un edificio que merece ser un parador, pero no todos reúnen las condiciones necesarias", asegura un portavoz de Turespaña, que cuenta que los técnicos encargados de evaluar los edificios que son susceptibles de convertirse en paradores van a realizar una visita a las dependencias de la antigua cárcel para realizar un estudio sobre el edificio, aunque este encuentro no tiene todavía una fecha marcada en el calendario.
Los planes del Ayuntamiento, desde que la Unesco declaró bien patrimonio de la humanidad a la Torre de Hércules, el pasado mes de junio, han ido cambiando y moviéndose según soplaban unos vientos u otros. Primero fue un museo para el faro milenario con recepción de visitantes y un centro de interpretación, después un parador, pero el Concello no ha recibido todavía la cesión del edificio, por lo que todavía no puede gestionar el futuro de la antigua prisión provincial.
O se convierte todo en un parador o es otra cosa, repiten desde Turespaña, porque sólo en contadas ocasiones, como en conventos que cuentan con iglesias en su interior, los edificios conservan una parte a la que el parador no llega. "O es o no es, esa el cuestión", dice Turespaña, que asegura que la inversión que hace la entidad para que un edificio se convierta en un parador "es muy importante", así que no todos los lugares que lo solicitan pueden contar con un establecimiento hotelero de estas condiciones.
"Tiene que reunir muchos requisitos, como que esté ubicado en un lugar acorde con las exigencias de Turespaña y que sea un edificio emblemático", asegura el portavoz del ente estatal, que no descarta la posibilidad de que, al final, la antigua cárcel tenga su futuro alejado de los paradores y que no consiga romper la tendencia de la ciudad que, hasta el momento, no cuenta con ningún establecimiento de estas características. De lo que ha de olvidarse el Gobierno local es de hacer una gestión mixta del recinto. O es para Turespaña y Paradores o su futuro estará alejado de los recintos con los que el Estado promociona un turismo diferente albergado en edificios con historia. ¿Y cuánto tarda un inmueble en convertirse en un recinto hotelero? Turespaña lo tiene claro: "Cada parador es un mundo y la inversión no se sabe hasta que se realizan los preproyectos", asegura un portavoz de Industria, que explica que la celeridad de conversión de los edificios depende también de la rapidez con la que los inmuebles dejen de pertenecer a los ayuntamientos o diputaciones y pasen a engrosar las listas de adquisiciones de Patrimonio del Estado. Una vez realizado el cambio de titularidad, Turespaña comienza a trabajar en las posibilidades del edificio y a estudiar cuáles han de ser las reformas.
Otro de los proyectos que habían formado parte del abanico de posibilidades para el futuro de la antigua prisión -y que no encaja con los planes de Turespaña- fue el que el juez decano, Antonio Fraga Mandián, propuso poco después del nombramiento de la Torre como patrimonio de la humanidad, el de trasladar los tribunales a la cárcel.
El ex ministro de Cultura, César Antonio Molina, una de las piezas claves en la carrera del faro milenario hacia la exclusiva lista de la Unesco, abogaba por el centro de interpretación y por un "gran museo de los faros del mundo y del mar" y apostaba por que el dinero para su construcción viniese de la mano de dos políticos gallegos, del ministro de Fomento, José Blanco, y del presidente de Puertos del Estado, Fernando González Laxe. "Es un proyecto que siempre le he recordado a Losada", decía el ex ministro sobre el alcalde de A Coruña.
El aeropuerto de Alvedro se convierte ahora, tras el nombramiento de la Torre de Hércules como patrimonio de la humanidad, en un punto de enlace entre el faro milenario y el resto del mundo. La Xunta ha decidido que se hará cargo de la negociación con las compañías aéreas para la implantación de nuevos destinos en los aeropuertos gallegos y eso, asegura el Gobierno autonómico, hará que sus esfuerzos se centren en conseguir enlaces no sólo con las ciudades españolas, sino también con las extranjeras.
En el caso de Alvedro, los destinos que cobran mayor interés para los usuarios del aeropuerto coruñés y que todavía no se ofertan son los de Málaga, Valencia y Bilbao, aunque la crisis económica, las fusiones entre las aerolíneas y los traslados hacen que la previsión de la implantación de nuevas conexiones de Alvedro con otros aeropuertos se instale, como muy pronto, en el año 2011.
La crisis afecta también a los hoteleros que confían en que el nombramiento de la Torre de Hércules como patrimonio de la humanidad consiga levantar unos números que, durante los seis primeros meses del año, fueron tan negativos que hicieron que las reservas hoteleras bajasen hasta un 16%. El Ayuntamiento asegura que, durante el mes de julio, la ocupación creció entre un 3% o un 5% en comparación con la del año pasado; un dato que contrasta con las cifras que manejaban los hoteleros, que instalaban en un 2% las pérdidas de ocupación, no sólo por la crisis, sino también por el mal tiempo que atenazó a la ciudad. Un clima mejor es el que buscan las aerolíneas para los coruñeses y estudian implantar más enlaces con Canarias.