RICARDO MOLINELLI | KATOWICE (POLONIA)
Francia y España se tenían respeto y lo demostraron en los primeros minutos, pero la selección de Sergio Scariolo se lo perdió rápido a los vecinos del norte. Poco importó que Jorge Garbajosa tuviera ya dos faltas personales en el primer minuto de juego, porque dos triples de Rudy Fernández cortaron de raíz la única ventaja gala en el marcador, 3-0.
A golpes de triples y con una gran defensa, el equipo nacional comenzó poco a poco a abrir el marcador. Ricky Rubio defendió a Parker con todo y el resto del equipo hizo lo propio con su par, componiendo una sinfonía de balones recuperados, que luego eran transformados en puntos rápidos. Al final del primer cuarto, España ya ganaba por diez puntos, 15-25, y, sobre todo, daba la sensación de que lo estaba pasando bien. Francia intentó recortar diferencias en el segundo periodo y abrió su defensa para intentar ahogar los tiros exteriores de los españoles. Entonces apareció Pau Gasol para anotar y seguir elevando las rentas.
El juego atlético de los franceses encontraba una rápida y eficaz respuesta en el juego técnico y preciosista de los españoles, que ahogaba cualquier conato de reacción. Al descanso, quince puntos de ventaja, 32-47. Parker intentó echarse el equipo a las espaldas, pero a esas alturas estaba bastante cansado. La selección española siguió jugando tranquila, buscando un pase de más para un tiro cómodo y encontrándolo la mayoría de las veces.
Francia estaba desquiciada. Había quemado sus naves y a sus figuras y no había conseguido nada. España, con Pau al frente y 24 puntos en su haber a falta de dos minutos para el final del tercer cuarto, abusaba con 49-65 en el marcador.
Los galos ya no creían en los milagros, con Parker derrengado en el banquillo, aunque hubo un conato de reacción con 63-75 en el marcador a falta de poco más de cinco minutos. Fue una falsa alarma. España ya estaba en semifinales.