PABLO LÓPEZ | A CORUÑA
El cementerio de San Amaro se convirtió, un año más, en el punto más concurrido de la ciudad durante la jornada del primero de noviembre. Miles de coruñeses se acercaron a este y a otros camposantos para colocar flores frente a las lápidas y para rezar en recuerdo de sus seres queridos.
Ni la lluvia ni la crisis económica impidieron que los vendedores de flores y los jóvenes que se ofrecen a la entrada de los cementerios para limpiar las lápidas registraran unos ingresos superiores a los de cualquier otro día del año. "Esta semana hemos vendido incluso más que el año pasado, porque la afluencia ha sido mayor", comentó uno de los vendedores de flores que colocaron sus puestos a la entrada de San Amaro.
El alcalde tampoco quiso fallar a una tradición que se repite todos los años y, acompañado por otros concejales del Gobierno local, acudió al cementerio más importante de la ciudad para depositar sendas ofrendas ante la Cruz de los Olvidados y el monumento a los mártires de la libertad.
Los cánticos religiosos de la coral Follas Novas sirvieron como banda sonora del sentido homenaje del alcalde a los difuntos de la ciudad. Los miembros de la corporación municipal, algunos de los cuales tienen familiares enterrados en San Amaro, también tuvieron momentos de intimidad para recordar a sus difuntos.
Los camposantos de la ciudad permanecieron abiertos desde las nueve de la mañana hasta las siete de la tarde, aunque la mayor afluencia se registró entre las 11.00 y las 14.00 horas.