RUBÉN DARÍO RODRÍGUEZ | A CORUÑA
O puede que el destacamento de jugadores escogidos por Miguel Ángel Lotina, con ocho inhabituales futbolistas con respecto a las alineaciones empleadas en la Liga, aparezca demasiado apagado al ser cubierto por la sombra que propagan los titulares. Que se nota cuál es el equipo A y cuál el B, sería la conclusión. Es una de las que deja el duelo de vuelta contra el Murcia, finalizado sin goles en Riazor y con una imagen triste del Deportivo, como en la ida, celebrada con un 0-1. Pero los coruñeses dan un paso adelante, ya están en octavos de final.
Con la carga urgente y la inquietud por encontrar un poco de optimismo a su situación, el Murcia, equipo que en la Liga de Segunda División no ha ganado un solo partido, empezó a desfilar por el césped de Riazor con más electricidad y fluidez combinativa que el Deportivo. Un poco de orden defensivo por aquí, una apuesta por juntar las líneas en la media para impedir maniobras contrarias por allá, y una pizca de atrevimiento ofensivo, y se creyó el bloque de José González que podía dar la campanada en Riazor. Así, a los seis minutos dispuso de la mejor ocasión de la primera parte, un mano a mano de Natalio ante Manu habilitado por la endeblez de los centrales deportivistas y finalizado con un tiro al palo del delantero visitante, obligado por la buena salida del portero asturiano a cerrar el ángulo de su lanzamiento a puerta. Bien Manu otra vez, como en Murcia.
No reaccionó con respuestas parecidas el Dépor, plantado sin las ideas muy definidas y desajustado ante la mayor tranquilidad futbolística del Murcia, que hasta la media hora de juego trató de nuevo de asustar a Manu: Capdevila chutó junto al palo tras un mal despeje con la cabeza hacia la medialuna y el mismo jugador enganchó un centro de Pedro que mandó contra el lateral de la red. Dos minutos antes de esta oportunidad Riazor dedicó tibios pitos por sendos pases al portero de Zé Castro y Angulo. Mala pata tuvo además el lateral colombiano en su estreno oficial en Riazor, se fue dos veces al suelo con dolores en una rodilla y tuvo que ser cambiado antes del descanso.
Hasta el ecuador del partido tuvo el Deportivo dos destellos con los que recordarle al Murcia que era el propietario del campo. Pablo Álvarez controló bien un centro de Laure pero disparó mal al dejar caer el esférico desde su pecho. Y Sergio envió rasa una falta directa que terminó en las manos de Alberto en dos tiempos.
A la vuelta del vestuario justificó mejor el Dépor su condición de conjunto local, pero Zé Castro cabeceó a la red por fuera el mejor remate local del partido y Pablo Álvarez se hizo un nudo con las botas ante un defensa sin llegar a disparar en el área y se ganó los silbidos, esta vez más sonoros, del escaso público de Riazor. Luego Adrián dibujó como pudo una parábola desorientada al borde del área y ante la salida del portero a servicio de Valerón. Y a medida que al Murcia se le fundieron los plomos, al Deportivo se le iluminaron las ganas de maquillar un mal partido.
Disparó más: Riki dos veces, con violencia primero e inteligencia después; Adrián, Piscu y Valerón también, aunque alto cada uno. Progresó mejor el cuadro de Lotina por las bandas, centró más hacia sus puntas y hasta desperdició la mejor oportunidad de todas, un penalti discutible sobre Adrián que dejó al Murcia con un hombre menos, el defensa Iñaki Bea, pero que Sergio, con su clásica paradiña incluida, mandó fuera. Ni de ese modo parecía encenderse el marcador a favor del Deportivo, que tenía una mejor sintonía en sus intenciones pero no acertaba a interpretarla con la melodía deseada.
Pues si no marcaba el Dépor para seguir adelante en la Copa del Rey, por lo menos que no lo hiciese el Murcia. La prórroga hizo un amago de aburrir más a los asistentes al estadio cuando Mejía, a la desesperada y al choque con el guardameta Manu elevó el balón por encima del portero con el roce del cuero en un defensa local. Se botó el saque de esquina y se acabó el suplicio. Si el próximo sorteo depara al Dépor un rival de Primera División -incluso de una categoría inferior- es difícil que se repita una eliminatoria tan pobre como la que ayer superaron los coruñeses frente al Murcia.