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R. D. R. | A CORUÑA El Deportivo cuida los hábitos alimenticios de su plantilla con una dedicación mayor a como lo hacía en campañas anteriores. La llegada de Miguel Ángel Lotina y su cuerpo técnico al club hace tres temporadas, la compaginación de tres competiciones en el curso anterior -Liga, Copa de la UEFA y Copa del Rey- y los controles médicos y de salud a los que se someten los jugadores cada poco tiempo han convertido la dieta de alimentación en un elemento primordial en el día a día del plantel.
En cada entrenamiento en Abegondo los jugadores beben zumos y comen frutas que desde la cafetería del complejo deportivo se le bajan al vestuario después de ejercitarse y antes de emprender el regreso a sus casas. Desde el año pasado también se encuentran en la caseta con bandejas de alimentos, batidos y platos de pasta al final de determinados partidos, especialmente cuando al equipo le espera un nuevo encuentro poco días después, entre la semana, o cuando el choque finaliza a las once o a las doce de la noche.
"Antes esta planificación no estaba tan estructurada. Tras los partidos de los domingos todos los jugadores iban a cenar juntos al hotel y luego cada uno se marchaba a su casa. Lo de la pasta en el vestuario es una novedad de la temporada pasada, y creemos que esta es una mejor opción", explica el doctor Ramón Barral.
Son los propios médicos del club, en colaboración con los técnicos y el preparador físico, Eduardo Domínguez, los que se han encargado de diseñar los menús y de recomendar la elección de ciertas comidas para que los jugadores convivan con sanas costumbres de alimentación. "Es una dieta casi de enfermo, con todo cocido o a la plancha y con un chorrito de aceite. No hay nadie que no la tolere bien, pero sí hay alguien al que unas cosas le gustan más que otras", resume Ramón Barral.
A los técnicos y a los médicos les preocupa que los futbolistas se alimenten del modo adecuado cuando comparten horas de trabajo o de concentración deportiva. "Nosotros nos preocupamos de todas las comidas que se hacen cuando el equipo está junto o concentrado. Cuando cada uno está en su casa tiene dieta libre, salvo algún jugador que quizá necesite otra dieta o que la quiera distinta, entonces nosotros le programamos una dieta a medida", aclara Barral.
Para evitar que algunos futbolistas sean proclives a comer de más, descuidar sus costumbres en la mesa o empacharse, Barral y los demás doctores efectúan controles frecuentes para vigilar los estómagos del equipo: "Hay controles de peso casi diarios. No todos tienen la obligación de pesarse, los hacemos dos o tres veces por semana, aunque hay algunos que lo hacen todos los días. También hay controles de pliegues, para saber del peso total cuánto es peso graso y cuánto es muscular. Estos se hacen aproximadamente uno cada mes".
. Frutas para desayunar. Muchos jugadores deportivistas llegan a Abegondo desde sus casas sin desayunar. Sobre las diez de la mañana lo hacen en la cafetería de la ciudad deportiva. "Manejamos frutas estándar, las que tenemos todo el año, como naranjas o plátanos, aunque también hay frutas de temporada, no hay restricción, se comen piñas, melocotones, kiwis... Los zumos son siempre de naranja, valencianas o de fuera, que siempre hay. El desayuno es más o menos libre. Lo que está totalmente restringido es la bollería industrial", explica Barral.
. Comidas con bufé variado. El menú de las comidas escogidas por los médicos del club ofrece variedad, aunque es la preparación de los platos -cocidas las pastas, a la plancha la carne y el pescado- lo que aligera la dieta. Los doctores transmiten los menús a la empresa de viajes El Corte Inglés que organiza los desplazamientos, que a su vez informa a los hoteles y a las cafeterías, restaurantes o aeropuertos en los que la expedición tenga que parar para que tenga todo a disposición del equipo. "Normalmente tenemos bufé: hay elementos para elaborar ensaladas con verduras crudas y cada uno la compone a su gusto; carbohidratos, es decir, pasta y arroz, tanto normal como integral; una fuente de proteínas con una carne o un pescado a la plancha; también una verdura cocinada, menestra o judías, crema de verduras o legumbres. La pasta es cocida, el resto es a la plancha".
. Meriendas según la hora del partido. El ritual alimenticio de las meriendas en equipo depende de la hora a la que se disputen los partidos. "Para merendar hay tostadas, sandwiches, pechuga de pavo, queso fresco, yogures y cereales. Cada uno se confecciona la merienda a su gusto. Si el partido es a la cinco, se come a las doce y media y los jugadores se encuentran con piezas de fruta en la habitación cuando se levantan de la siesta. Si es a la siete se baja al comedor. Y si es a las nueve la merienda es más fuerte tres horas antes del partido".
. Cena parecidas a las comidas o en el vestuario. "Para acelerar la reposición energética de depósitos de glucógeno, es aconsejable comer algo en el vestuario antes de dos horas después de un partido. Se toma un batido de carbohidratos y proteínas, pasta con un poco de tomate o salsa boloñesa. Suele ser ligera porque pocos tienen hambre a esas horas". Así explica el doctor Barral por qué el Deportivo ha programado las cenas en el vestuario. Cuando el equipo está concentrado en el hotel se cena de forma parecida a como se come, quizá en cantidades menores.
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