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LUI COSTAS | A CORUÑA George Arthur Akerlof es profesor en la universidad californiana de Berkeley desde el año 1966, después de doctorarse en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachussets, y es allí donde desarrolló la actividad investigadora por la que en 2001 le fue concedido el premio Nobel de Economía. El jurado sueco reconoció entonces la contribución al pensamiento económico de su teoría sobre el funcionamiento de los mercados con información asimétrica. El profesor expuso ayer algunas de las teorías que recoge en su libro Animal Spirits durante una conferencia con el mismo título que impartió en la Fundación Pedro Barrié de la Maza de A Coruña. Akerlof participó además en un encuentro informativo restringido con varios medios de comunicación en el que participó LA OPINIÓN A CORUÑA.
-El desempleo es uno de sus campos de investigación. ¿Cree que las recetas aplicadas en Estados Unidos para acabar con el paro son aplicables aquí?
-Es una pregunta muy difícil y dudo que cualquier persona sepa contestar. En Estados Unidos, la mejor receta sería combinar una política monetaria y fiscal tradicional con una política monetaria no convencional. Es útil pensar cómo se ha afrontado este problema en Estados Unidos y Europa y comparar, y es cierto que tanto en Europa como en Estados Unidos hay regiones que han tenido más suerte en la crisis que otras. En Estados Unidos las tres zonas que lo están pasando peor son el medio oeste -especialmente Michigan y el norte de Ohio- y California y Florida, porque ambas han experimentado un fuerte boom inmobiliario, una situación similar a la vivida en España. En Estados Unidos no hay política regional como en España y Europa. El paquete de medidas de estímulo se reparte de igual modo a todo el país y el principal objetivo de la política de Estados Unidos es mantener la tasa de empleo en todo el país, sin distinguir entre regiones. Todos los países van a intentar acordar un paquete de estímulos para la economía y hasta cierto punto, los gobiernos han tenido un cierto éxito en no permitir que la crisis estallara de un modo todavía peor que el actual. ¿Cuál es el problema de España? Que la tasa de desempleo es muy alta y no estoy seguro de tener una receta. Quizás, algunas como las ya aplicadas, como la subida de impuestos, son una buena idea. A pesar de que haya un límite al déficit gubernamental, funciona como una especie de mecanismo compensatorio por el que el Gobierno invierte la recaudación por impuestos en el pueblo; la gente vuelve a tener ese dinero de nuevo en sus bolsillos. Es un mecanismo compensatorio multiplicador del presupuesto que también ser efectivo en Estados Unidos.
-España tenía ya un mercado laboral precario y según los empresarios, rígido ¿No existe el riesgo de que cuando empiece la recuperación, el empleo que se ofrezca sea más precario todavía y que los sueldos estén por debajo de ese salario de reserva que usted define en sus estudios? ¿Puede ocurrir, también a nivel global?
-No tengo información suficiente como para comentar el caso español, pero a nivel global es raro que haya recortes salariales en medio de una recesión, aunque cuando ésta es suficientemente grave, es posible que se produzcan esos recortes. En Estados Unidos, los convenios laborales no incluyeron reducciones salariales hasta los años ochenta, pero a partir de esta fecha, en la que hubo una gran recesión, sí se produjeron recortes salariales masivos, incluso en los convenios laborales, sobre todo en el sector privado, donde el nivel de afiliación a sindicatos es sólo de un 8%. Un estudio de la Universidad de Yale demostró que se habían producido recortes salariales ya en el año 91 y destaca que generalmente los trabajadores estaban dispuestos a aceptar recortes salariales si sabían que su empresa estaba atravesando serias dificultades económicas para no perder su empleo. En Washington DC se hizo una encuesta entre los funcionarios que demostró que estaban dispuestos a recortes salariales y otro ejemplo es la Universidad de Berkeley, donde todos los trabajadores aceptamos un recorte salarial del 8%, desde los salarios más altos al personal administrativo.
-Las teorías más apocalípticas sobre la evolución de esta crisis dicen que la subida de la Bolsa registrada desde marzo es sólo un respiro y que la economía mundial seguirá cayendo. ¿Qué le parecen estas opiniones?
-Creo que la situación se presenta más esperanzadora de lo que se había predicho. Tanto en Estados Unidos, con las medidas de estímulo, como en Europa, con la inyección de fondos para mantener el mercado crediticio, se han aplicado buenas políticas económicas. No puedo decir si estamos en la senda de la recuperación o no. Si se produce una nueva caída grave de la Bolsa, debemos estar dispuestos a continuar con las políticas actualmente implantadas y que han tenido éxito, de mantener el mercado crediticio y las medidas de estímulo actualmente en vigor. El problema es que tal vez el público no esté dispuesto a mantenerlas. Es como cuando te dan una receta que en Estados Unidos suele poner "tomar mientras sea necesario". La gente opina que la debe tomar un tiempo y luego dejar de tomarla.
-Pero la receta es la correcta y debe seguir tomándose.
-Sí, hasta que sea necesario. El problema es que no hay medicina suficiente, porque genera déficit y hay que distribuirla bien. (risas)
-Haga una quiniela sobre cuándo saldrá España de la recesión.
-No lo puedo decir, no lo sé.
-¿Qué balance hace del primer año de Barack Obama en la Presidencia de Estados Unidos?
-Creo que Obama ha puesto en práctica una política económica muy buena, eran necesarias medidas de estímulo, pero hace falta algo más. Yo apostaría por una reforma del sistema financiero para evitar que se produzcan nuevas burbujas especulativas, y también por modificar la Ley de Bancarrota porque actualmente no existe una gran diferencia entre que una empresa esté un dólar en positivo o en negativo. Desde la caída de Lehman Brothers, no ha habido grandes cambios. Hace falta una gran modificación para que el Gobierno intervenga en estas empresas en bancarrota para defender a los acreedores y el interés general. Por lo tanto tiene que haber más reformas macroeconómicas y microeconómicas.
-Los analistas coinciden en que los sistemas de supervisión no han cumplido bien su papel. ¿Cómo cree que deberían modificarse?
-Creo que el papel más sencillo es el de implantar un sistema de supervisión efectivo a nivel nacional y cuando se compruebe que funcionan en este ámbito, alcanzar un consenso global para implantar un sistema de supervisión internacional, para limar las diferencias entre países.
-Se dice que el español es un buen modelo. ¿Cree podría exportarse?
-Sí, sí lo creo. El sistema español es bueno y se puede exportar, igual que el de Canadá. Estados Unidos no fue el único país que sufrió los excesos de los mercados, pero sí en el que se vieron bien los efectos que tuvieron sobre la economía.
-¿Cree que esta crisis modificará la gestión de los recursos humanos dentro de las grandes corporaciones?
-Creo que el problema no es la gestión de los recursos humanos sino mantener el empleo. Las empresas no son capaces de vender su producción y tienen que soportar altos costes por el pago de salarios.
-Los analistas coinciden en que el problema en España es que la recuperación económica es más lenta y algunos sectores pronostican que en 2010 habrá una debacle empresarial.
-España sufre peor la crisis por varios motivos. Entre otros, la mala distribución del empleo por sectores. Antes de la crisis un 16% de los trabajadores vivían del sector inmobiliario cuando en Estados Unidos representan el 6% y también tenía un gran peso el turismo. En Estados Unidos también existen zonas en las que la crisis se está sufriendo más profundamente y tampoco hay mecanismos de compensación para ayudarles a salir de la crisis. Uno de estos mecanismos podría ser que la Unión Europea aportase más ayudas a las zonas más deprimidas. Es una posibilidad que tal vez no ocurra, pero puede pedirse. España ante una situación de este tipo, tendería a devaluar la moneda, pero como está en el sistema monetario europeo, no puede hacerlo.
-¿Cree realmente que los mercados tendrán a partir de ahora un comportamiento más ético?
-Espero que en el futuro no se aplique la máxima el todo vale en los mercados financieros. Esta ética tiene que estar reforzada por una nueva regulación, tiene que haber alguna directriz que diga ésta es la manera de comportarse en los mercados financieros
-La crisis sirve de ejemplo para explicar sus teorías sobre la economía conductista y la información asimétrica. ¿Vio usted venir esta crisis o le sorprendió?
-En 1994 escribí un artículo sobre el mercado de los créditos y los ahorros que se titulaba más o menos La economía de la bancarrota por beneficios. Ya preveía que el mercado de los derivados complejos iba a provocar una crisis grave. En agosto de 2007, cuando creo que empezó la crisis actual, no fue una gran sorpresa para mí. La información asimétrica, sin embargo, no predice esta crisis, sino todo lo contrario. Esta teoría dice que si yo voy a venderte un coche de segunda mano tú vas a desconfiar porque no tienes la información que yo tengo sobre el estado del coche y te preguntarás qué intereses tengo y ese desconocimiento acabará por echar del mercado a quienes no sean capaces de comprar estos coches por la información asimétrica. Lo que pasó en esta crisis es que parecía que toda la gente estaba dispuesta a comprar productos cuyo funcionamiento no entendía, en realidad se produjo la reacción contraria y contradijo la teoría de la información asimétrica. También creo que la política macroeconómica desarrollada hasta ahora me parece muy acertada y de no haberse producido, la crisis podría haber alcanzado las dimensiones de la gran depresión que Estados Unidos en 1929. Eso no ha sucedido gracias a los estímulos.
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