E. COBAS | A CORUÑA
Doce puntos separan ahora mismo a ambos equipos en la tabla, que se convertirían en quince en caso de que el sábado el triunfo se quede en casa. Aún quedaría mucha Liga por delante, pero sería una diferencia prácticamente insalvable, por muy bien que el Atlético hiciera las cosas en el resto del campeonato. El Dépor, por tanto, tiene ante sí la oportunidad de asestar un golpe casi definitivo a un rival directo que, en teoría, también debería estar luchando por los puestos europeos a final de temporada.
En los últimos años nunca antes la brecha entre ambos equipos había sido tan holgada tras las primeras diez jornadas de Liga. Ni siquiera en la campaña 1999-2000, en la que el equipo coruñés conquistó el título y el Atlético acabó descendiendo. En aquella edición el Dépor de Irureta sólo aventajaba en seis puntos al conjunto rojiblanco, cuyo banquillo ocupaba entonces Claudio Ranieri. Diez años después la renta se ha duplicado, de seis a doce puntos a la misma altura del campeonato. La comparación resulta sonrojante para los colchoneros, que ven cómo un año más un proyecto ambicioso y construido para aspirar a lo máximo se estrella a las primeras de cambio.
Cerezo exige reaccionar ya
Su presidente, Enrique Cerezo, exige una reacción inmediata, comenzando por el encuentro ante el Dépor. "Tenemos que empezar la progresión de una manera clara y rotunda desde el sábado -reclama el dirigente rojiblanco-. Pensábamos que la cita clave iba a ser ante el Real Madrid pero, por unos motivos o por otros, perdimos. El partido de Riazor va a ser una piedra de toque importante para que este equipo empiece a subir, a ganar partidos y a sumar puntos". Cerezo se toma la visita a A Coruña como una final, y no es para menos. En la tabla sólo el Xerez y el Málaga están por debajo de su equipo, que necesita urgentemente sumar de tres en tres para salir de los puestos de descenso. El Dépor, por contra, camina con paso firme en la zona noble. Ése debería ser el hábitat natural del Atlético, que de caer en Riazor se hundiría en el pozo casi hasta el cuello.