JOSÉ MANUEL GUTIÉRREZ | A CORUÑA
El procedimiento arbitral al que se sometieron la constructora Abeconsa y el Club Náutico de Sada a causa de la decisión de la entidad deportiva de suspender las obras de sus instalaciones obliga a compensar a la empresa con 512.478 euros, al considerar que se produjo un "desestimiento unilateral del contrato" que había sido firmado entre ambas partes.
El laudo emitido por el árbitro designado por el Colegio de Abogados de A Coruña tiene carácter definitivo y no es recurrible ante los tribunales, aunque el presidente del Náutico, Andrés Conde Medín, considera que la resolución todavía no es firme y que aún debe resolverse la demanda presentada por el club en un juzgado de Betanzos contra Abeconsa, a la que acusa de ocupar de forma ilegal las dependencias de la sociedad.
El Náutico dispone de dos meses de plazo desde que se le comunicó el laudo para solicitar su anulación, aunque ésta tan sólo puede producirse si se prueba que el acuerdo no es válido, que una de las partes no pudo hacer valer sus derechos, que se vulneró el procedimiento arbitral pactado, que se resolvió sobre asuntos no sometidos al arbitraje o que el laudo es contrario al orden público.
Abeconsa recibió el encargo de construir en Sada un puerto con 269 puntos de amarre de embarcaciones deportivas, una marina seca y una nueva sede social del Club Náutico, ésta última en la antigua nave de rederos situada en los muelles. El 8 de mayo de 2009 la entidad notificó a la constructora la resolución del contrato al estimar que se habían producido deficiencias en las actuaciones de los amarres y que no se había construido la sede social.
La empresa asegura que en el contrato figuraba que en caso de la aparición de diferencias entre ambas partes se intentaría resolverlas mediante una negociación amistosa o a un arbitraje, pero que el Náutico decidió rescindir el acuerdo de forma unilateral. Tras la ruptura del contrato, las dos partes decidieron solicitar la intervención de un árbitro para evitar la vía judicial, ya que este procedimiento es mucho más rápido.
En relación con los argumentos del club para justificar su decisión, Abeconsa afirma que el perito designado en el procedimiento arbitral "puso de manifiesto la conformidad de Portos de Galicia con el dragado realizado" en el puerto deportivo, de forma que las modificaciones efectuadas "no afectan a la funcionalidad de la concesión", situación que estima que se repite con las escoras en los pantalanes y con la pavimentación y el drenaje de la marina seca.
En cuanto al edificio social, la constructora manifiesta que era imposible levantarlo porque se precisaba una nueva licencia municipal que recogiese las modificaciones que fueron introducidas en el proyecto inicial.
La resolución arbitral establece que se produjeron "reiterados retrasos en los pagos" por parte del Club Náutico de Sada, así como "incumplimiento de sus obligaciones contractuales en cuanto al pago y a las garantías económicas del contrato". También menciona el laudo que la rescisión del contrato "no ha sido bien hecha, siendo indebidamente utilizada".
Para el mediador de este conflicto, el "desistimiento unilateral" realizado por el club le obliga a indemnizar a la constructora con 64.045 euros en concepto del beneficio industrial que no pudo obtener, cantidad a la que hay que añadir las de 79.418 euros por las obras ejecutadas y no abonadas, los 262.200 euros por costes indirectos pactados, 34.162 euros por actualización de precios y 136.021 por la devolución de las retenciones que fueron practicadas.
Los equipamientos que fueron encargados por el Náutico a Abeconsa supusieron una inversión de 3,5 millones de euros, aunque la constructora no llegó a ejecutarlos en su totalidad. Un grupo de aficionados a los deportes marítimos puso en marcha en 1991 el Club Náutico de Sada, que en 2006 obtuvo la concesión administrativa para el uso de un puerto deportivo en la zona de Fontán. La entidad asegura contar en la actualidad con 216 socios, de los que la mayoría son propietarios de embarcaciones deportivas, tanto para la práctica de la vela como de la pesca.
Las instalaciones que posee la sociedad consisten en un puerto con 271 puntos de amarre y que se extienden sobre una superficie de casi 30.000 metros cuadrados, una marina seca de 1.700 metros cuadrados con servicios de apoyo a los barcos y una sede social que todavía está pendiente de conclusión, ya que quedó paralizada por el conflicto surgido con Abeconsa.