M. OTERO / A. RODRÍGUEZ | A CORUÑA
La Xunta ha recordado a la concesionaria de la autopista que une A Coruña con Carballo (AG-55) que la mejor manera de evitar que se reproduzcan los desprendimientos en el trazado como el que el martes obligó a cortar un carril de la vía es efectuar controles periódicos en los taludes con mayor riesgo de caída de piedras. El Gobierno gallego entiende que el punto en el que se produjo el alud requiere de una vigilancia especial dada la periodicidad con la que se registran estos episodios. No en vano, el lugar desde el que el lunes por la noche se desprendieron las rocas está cerca del que desde el pasado mes de noviembre cayeron toneladas de piedras que obligaron a mantener cortada una parte de la autopista hasta el mes de enero, mientras se desarrollaban los trabajos para asegurar la pared.
El talud está actualmente asegurado con una capa de cemento, pero eso no evitó que de nuevo varias rocas se precipitasen sobre el asfalto. Por este motivo, la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas investiga si la concesionaria de la autopista (Autoestradas de Galicia) cumple con su obligación de mantener los márgenes de la vía en buen estado y libres de vegetación. Por el momento, según reconocieron ayer fuentes de la consellería no se han producido avances en este proceso.
El motivo por el que la Xunta reclama a la concesionaria una "vigilancia periódica" de este talud en concreto es porque, a pesar de que fue recubierto con una capa de cemento, su parte superior permanece con las rocas sin asegurar. Se sospecha que esta debilidad, unida a las explosiones controladas que se efectúan en las canteras cercanas a la zona y las lluvias caídas durante los últimos días, provocaron el desprendimiento del lunes, de menor importancia que el de noviembre.
En aquella ocasión, la noche del día 25, varias toneladas de rocas y tierra se desprendieron de la pared y a punto estuvieron de sepultar a uno de los conductores que en aquel preciso instante circulaba por la autopista en dirección a A Coruña. La investigación iniciada por la Xunta para aclarar las causas de lo ocurrido concluyó que las fuertes lluvias caídas durante esos días, sumado a las voladuras que se efectúan en el cercano polígono de Morás, habían provocado el desprendimiento en la pared de roca.
En relación al alud del lunes, que también afectó a un vehículo, la empresa concesionaria de la autopista ha insistido en que las precipitaciones de los últimos días están detrás de la caída de piedras. Autoestradas de Galicia también ha señalado como causa las explosiones controladas que se efectúan en la cantera de O Moucho y que podrían haber desestabilizado el terreno en el que se asienta la ladera de la carretera.
El desprendimiento de esta semana ha reavivado la polémica acerca del cobro del peaje en esta autopista. El alcalde, Javier Losada, se mostró partidario de que no se pagase por circular si las condiciones de la vía no eran las correctas. Desde el Ayuntamiento de Arteixo se quejaron por el hecho de que no se les informase de lo ocurrido el lunes.