REDACCIÓN. SANTIAGO
Tras seis días de cautiverio, el desaliento se ha instalado entre la tripulación del Playa de Bakio y también entre sus familias, que viven pendientes del teléfono y de los medios de comunicación. Consciente de que pasan los días y de que no se prevé una solución inmediata al conflicto, la conselleira de Pesca, Carmen Gallego, se ha puesto en contacto con los alcaldes de los ayuntamientos donde residen las familias de los ocho tripulantes secuestrados para para pedirles que les faciliten apoyo psicológico, y así ayudarles a que la tensa espera sea más llevadera.
Carmen Gallego mantuvo ayer conversaciones con los regidores de los consistorios de Cangas, Baiona, Poio, Nigrán, Marín y
A Guarda, todos ellos en la provincia de Pontevedra, para gestionar esta ayuda.
La titular de Pesca insiste en lanzar un "mensaje de tranquilidad, serenidad y calma" a las familias de los marineros retenidos en aguas de Somalia, pero la paciencia se agota, sobre todo cuando perciben que los suyos tras seis días encerrados en el barco y custodiados por una docena de piratas armados empiezan a desmoralizarse. Así lo contaba ayer María del Carmen, la esposa del contramaestre Ángel Fernández: "No lo encuentro mal. Me dijo que físicamente está bien, pero moralmente está agotado ... Les dejan dormir en sus camarotes, pero están siempre vigilados".
Su hijo, Daniel, corrobora a su madre: "Mi padre está bien físicamente, pero psicológicamente está cansado. Nos dijo que todos permanecen en el barco".
La conversación de Daniel con su padre ayer, a las ocho y media de la mañana, duró "un minuto escaso", que, en su opinión, "no da para nada" y el resto del día intenta "sobrellevarlo", aunque admite que le angustia "la poca información" que reciben tanto por parte del Gobierno español como de la armadora, que llama todos los días para dar el parte de situación, pero no dice gran cosa.
Daniel, desde Baiona, supone que los datos le llegan con cuentagotas por una cuestión de discreción y oportunidad, pero aguarda que este fin de semana "haya una buena noticia y se empiecen a aclarar las cosas".
Peor lleva el secuestro María Marín, la mujer de Jesús Santos Pillado, que desde el asalto de los tripulantes aún no ha conseguido oír la voz de su marido. "Sé que tiene el móvil estropeado, pero me tiene preocupada. Le pregunté al armador y no sabe decirme por qué no llama mi esposo. Eso sí, me asegura que todos están juntos y todos están bien, pero hasta que no me llame yo estaré nerviosa", confesaba ayer María, que vive en Cangas y tiene una hija, que ya estudia en la Universidad.
"Lo único que queremos es que vuelvan cuanto antes", suplicaba ayer Divina Rodríguez Lois, la hermana del capitán Playa de Bakio. Divina habló con su hermano Antonio Rodríguez el jueves y ayer por la mañana aún no había logrado contactar con él. Desde la compañía armadora si hubo llamada telefónica para informar que "las negociaciones con los piratas están en marcha" y que los veintiséis tripulantes retenidos, entre ellos ocho gallegos, "están todos bien".
La hermana de Antonio Rodríguez vive en Marín y para ella es un alivio saber "el trabajo que está haciendo el Gobierno de España" para liberar a los marineros cuanto antes.