GEMMA MALVIDO. A CORUÑA.
Al son de Pokito a poko, de Déjate llevar y de Papeles mojaos consiguió hacer ayer La Mari, la cantante de Chambao, que se moviesen las caderas de las más de 17.000 personas que se acercaron a la plaza de María Pita.
Era uno de los últimos grandes conciertos gratuitos de las fiestas y los coruñeses no se lo quisieron perder.
Con su aire de flamenquilla, de mezcladora de sonidos, de tendencias, de culturas e incluso de sentimientos y sensaciones,
La Mari consiguió meterse al público en ese bolsillo imaginario con el que los artistas suben al escenario y que no todos son capaces de poblar de espectadores.
Las primeras en colocarse frente al escenario fueron cuatro niñas, Alba, Pilar, Fátima y Sara; llegaron a las 16.30 horas, con sus paquetes de pipas en el bolso y con la canción Papeles mojaos en la memoria. "Venimos a guardar sitio", contestaban con esperanza ayer, cuando todavía le quedaban algunas horas de espera hasta ver a La Mari.