ÁGATHA DE SANTOS. SANTIAGO.
Isaac Díaz Pardo continúa trabajando en el Instituto Galego de Información (IGI), aunque la institución ya no tenga trabajadores, y viviendo en el edificio que lo alberga. El intelectual sostiene que la preservación de los fondos del Laboratorio de Formas pasa por que el Gobierno gallego se haga cargo de ellos, ya que el Grupo Sargadelos -de cuya dirección fue apartado en 2004- no tiene intención de conservarlos. Las negociaciones con el grupo ceramista para la adquisición del inmueble del IGI, donde se encuentra el Laboratorio de Formas, las lleva, por encargo directo del presidente de la Xunta, la Consellería de la Presidencia. La idea es que una fundación vele por este legado.
-¿Qué le parece que la Xunta se haga cargo de los fondos del Laboratorio de Formas?
-Es muy satisfactorio porque todo lo que hay ahí, que es lo más valioso de Sargadelos, su espíritu, quedará en manos oficiales y así no se perderá.
-¿Cree que en el caso de que el legado quedara en manos privadas terminaría perdiéndose?
-Los herederos terminan vendiéndolo todo. Sin embargo, las cosas que se quedan en las instituciones se conservan siempre.
-¿La actual dirección del Grupo Sargadelos no tiene la voluntad de mantenerlo?
-Su intención es destruirlo porque a esos señores sólo les interesa el dinero. Lo que suene a reivindicación de la memoria lo quieren machacar y han intentado sabotear lo que más relevancia tiene: el Instituto Galego de Información, que alberga el Laboratorio de Formas de Sargadelos, legados, documentos históricos...
-Se barajan varios nombres para la fundación que velará por su legado: Seminario de Estudios Galegos y su nombre...
-A que lleve mi nombre he dicho que no porque los documentos que albergará la fundación pertenecen a muchas personas. No tiene por qué llevar mi nombre. Se llamará Seminario de Estudios Galegos porque es una deuda que el Gobierno de Galicia tenía. Aquí se conserva precisamente la secretaría del Seminario de Estudios Galegos, las actas de su fundación en 1923... Tenemos el ejemplo del Gobierno catalán, que reconoció el Instituto de Estudios Cataláns. Aquí han pasado 33 años y ningún gobierno había hecho nada para reconocer esta institución.
-¿Cuál es la situación en estos momentos del IGI?
-Pues que la gente está despedida. Se debe 200.000 euros a los once trabajadores del instituto.
-¿Cómo están las negociaciones para la compra del edificio?
-Creo que están muy avanzadas. Existe voluntad por ambas partes de alcanzar un acuerdo y eso es lo importante, aunque todo lleva una tramitación porque es una sociedad anónima y hay que convocar al consejo de administración y a la asamblea.
-Su nombre suena como presidente de la fundación...
-Me resistiré a ello.
-¿Rechazará el cargo?
-Yo ya tengo muchos años y creo que hay que dejar paso a gente más joven. Lo que tienen que hacer es nombrar un gerente. El presidente puede serlo el presidente de la Xunta, como en otras fundaciones. Ahora, mientras viva podré colaborar y opinar algo.
-Una vez que la Xunta haya adquirido el inmueble, ¿cederá o donará su legado?
-Lo donaré porque todo es mío y del Laboratorio de Formas. La negociación es por la compra del edificio, de una parte, que está en poder de una de las sociedades del grupo, el IGI, constituida por intelectuales.
-¿La movilización del sector cultural en contra de su destitución al frente del IGI animó al Ejecutivo a hacerse cargo del legado cultural de Sargadelos?
-Sí, indudablemente. Se dieron cuenta de que había algo grande aquí y que había que hacer algo para no perderlo.