Jorge Mira, Director del departamento de Física Aplicada de la Universidade de Santiago
REDACCIÓN. A CORUÑA.
El científico británico, que además ha destacado el recibimiento que ha tenido en la capital gallega como uno de los mejores que le han brindado, recogerá el sábado el primer premio Fonseca de divulgación científica, creado al amparo del programa ConCiencia, coordinado por este profesor que está convencido de que hay que crear "ídolos" en este campo para que los niños deseen imitarlos.
-¿Cómo se logra que un hombre como Stephen Hawking, que, además, apenas se prodiga en las relaciones sociales, acepte acudir a Santiago?
-Siempre seleccionamos un padrino para que nos haga de enlace con el invitado. En este caso el padrino es José Edelstein, que es un investigador Ramón y Cajal del departamento de Física de Partículas, que es el que tiene el contacto científico. En principio era extremadamente difícil porque dice que no a todo el mundo. Lo logramos gracias a los contactos de Edelstein y a su encanto y también al prestigio que se le suponía al premio teniendo en cuenta la trayectoria de nuestro programa ConCiencia, que ya tiene un nombre adquirido. Hace tres años costaba más traer a alguien, pero ahora ya existe un aval.
-¿Por qué Stephen Hawking para el premio Fonseca?
-Cuando se empieza con un premio, la gente no sabe en qué línea va. Nuestro galardón tiene ambición internacional y la elección de Hawking perfila claramente por dónde va. Era el mejor candidato posible y además era un espaldarazo al programa, que ya recibió uno bastante grande con la participación en él de John Nash, matemático en el que se basó Una mente maravillosa.
-¿Hay que recurrir a famosos para divulgar la ciencia?
-La ciencia está hecha por personas y las personas reconocen a personas. La gente mira a los cantantes o a los futbolistas. La gente busca modelos de comportamiento, busca ídolos, busca referencias humanas, como puede ser Stephen Hawking. Hay muchos modelos de divulgación científica a los que les falta pensar en la manera en cómo pensamos las personas y se limitan a explicar por qué hierve el agua. Para mí tiene que haber una identificación con una persona, con un líder de la ciencia. Cuando empecé el programa, vi que la gente reconocía a esas personas a las que traía. Tengo una carta que me envió una profesora de instituto que resume perfectamente el éxito del programa ConCiencia: "Mirando a los chicos aguardar nerviosos por ver, no a un futbolista o a un cantante, sino a un sabio, puedes imaginar mi alegría". Lo que se busca es eso. Tú no vas a adoctrinar para la ciencia a un niño explicándole detalles de la ciencia. Lo que tienes que plantar es la semilla de que él quiere ser eso. Lo de utilizar a gente conocida lo veo como una estrategia de divulgación masiva. Gracias a la televisión y a series como CSI se ha animado a la gente a hacerse forense y creo que existe un vínculo entre Urgencias y Hospital Central con la elevada demanda en Medicina. Creo que la estancia aquí de Hawking favorecerá que muchos niños se animen a seguir su ejemplo.
-¿Cómo se puede transmitir la ciencia de modo que pueda interesar al gran público?
-El principio de incertidumbre de Heisenberg dice que cuanto más concretes la posición de un objeto, más información pierdes sobre la velocidad. Aquí hay un principio similar: cuanto más amplio quieres que sea tu público, más tienes que deformar la realidad. Hay que hacer adaptación y deformación. No se puede ser divulgativo y riguroso al mismo tiempo. Creo que hay mucho trabajo que hacer en ese campo. Porque me parece fatal que si alguien declara que no conoce a Cervantes sea tachado de inculto o analfabeto y si alguien dice que no conoce a Dirac quede incluso bien. Me parece triste y escandaloso y creo que no puede ser así.